- Antes de viajar a Vietnam es clave revisar visado, vacunas, seguro médico y requisitos de entrada para evitar problemas en frontera.
- El país es seguro, barato y fácil de recorrer si se entiende el uso del dong, se eligen bien taxis, buses y vuelos internos.
- Hanoi, Halong, Sa Pa, Ninh Binh, Hoi An, Hue, Mekong y Phu Quoc concentran muchos de los paisajes y experiencias imprescindibles.
- Planificar según el clima y usar SIM local, apps de transporte y algunos trucos culturales permite moverse casi como un local.

Vietnam engancha. Hay algo en sus amaneceres neblinosos sobre los arrozales, en el olor del café con leche condensada y en el murmullo constante de las motos que deja una huella difícil de borrar. Quien ha viajado por Vietnam suele sentir que ha vivido una pequeña historia de amor con el sudeste asiático, hecha de colores intensos, templos antiguos y sonrisas tímidas pero sinceras.
Si estás buscando noticias, consejos e ideas de rutas para organizar un viaje completo a Vietnam, aquí tienes una guía muy extensa y ordenada para que no tengas que ir saltando de página en página. Vas a encontrar información práctica (visado, vacunas, dinero, transporte, seguridad), propuestas de itinerarios, los mejores lugares que visitar y un buen puñado de trucos para moverte como un local y evitar los típicos problemas que amargan las vacaciones.
Antes de viajar a Vietnam: documentación, visado y requisitos de entrada
Antes de imaginarte navegando por la Bahía de Halong o paseando por las callejuelas de Hoi An, conviene dejar bien atada toda la parte burocrática. Llegar con el visado en regla y la documentación preparada te ahorrará sustos en el aeropuerto y pérdidas de tiempo innecesarias.
En la mayoría de nacionalidades europeas y latinoamericanas, es necesario visado para entrar en Vietnam, salvo acuerdos de exención concretos y, por lo general, limitados a estancias muy cortas. Vietnam ha simplificado bastante el proceso con el sistema de e-visa, que se gestiona íntegramente por internet a través de la web oficial del gobierno.
Para solicitar la e-visa normalmente necesitarás un pasaporte con al menos seis meses de validez a partir de la fecha de entrada, una fotografía digital tipo carnet y rellenar un formulario con tus datos personales, fechas y puntos de entrada y salida del país. El visado electrónico suele emitirse para estancias de hasta 30 días, casi siempre con una sola entrada, así que si piensas combinar países (por ejemplo, Vietnam, Camboya y Laos) tendrás que revisar bien las condiciones.
El coste de la e-visa suele situarse entre unos 25 y 50 dólares estadounidenses, en función del tipo de visado y número de entradas. Es muy recomendable imprimir la aprobación del visado y llevarla, además de guardarla en el móvil, porque en ciertos puestos fronterizos todavía piden el documento físico.
La normativa de entrada puede cambiar con relativa rapidez, así que conviene revisar la información actualizada en la web de la embajada o el consulado de Vietnam antes de comprar los billetes de avión. Algunas agencias especializadas en el país también se encargan de gestionar este trámite o de ayudarte si hay dudas.
Salud, vacunas y situación sanitaria en Vietnam

Organizar el viaje no es solo cuestión de rutas y hoteles. La salud es un punto clave cuando se visita cualquier país del sudeste asiático, y Vietnam no es una excepción. Conviene informarse con tiempo y tomar ciertas precauciones básicas para minimizar riesgos.
Respecto a la Covid-19, Vietnam reabrió sus fronteras al turismo internacional en 2022, tras dos años de fuertes restricciones. Desde entonces, la entrada es similar a la de otros países de la región, sin grandes requisitos específicos para turistas en lo relativo a la pandemia, aunque siempre puede haber cambios puntuales.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, Vietnam ha logrado una amplia cobertura de vacunación. Más del 90% de la población mayor de cinco años ha recibido al menos una dosis y una parte muy alta cuenta con pauta completa. Además, la Unión Europea y Vietnam reconocen de forma recíproca los certificados de vacunación COVID-19, siempre que se trate de vacunas autorizadas por la Agencia Europea del Medicamento.
Más allá de la Covid-19, el país presenta cierto riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y los alimentos, como la diarrea del viajero, la fiebre tifoidea o infecciones intestinales varias. Es esencial beber siempre agua embotellada, evitar el hielo en lugares dudosos y lavar muy bien frutas y verduras si se van a consumir crudas.
En cuanto a enfermedades transmitidas por mosquitos, el dengue es endémico en Vietnam, especialmente durante la temporada de lluvias (aproximadamente de junio a octubre). También existe riesgo de malaria y encefalitis japonesa en determinadas zonas rurales. Para estas patologías, la medida clave es la prevención: usar repelente con DEET (preferentemente por encima del 30%), vestir ropa de manga larga y pantalón largo al amanecer y al atardecer y, si es posible, dormir con mosquitera.
El virus del Zika también está presente, sobre todo en el sur y en Ciudad Ho Chi Minh. Las mujeres embarazadas o que puedan estarlo deben extremar las precauciones contra las picaduras de mosquito y consultar con un profesional sanitario antes del viaje. Muchos repelentes adecuados para el clima vietnamita se encuentran con facilidad en farmacias y supermercados locales.
En ocasiones se han dado brotes de gripe aviar en áreas rurales donde el contacto con aves es frecuente. Aunque el riesgo para el turista medio es bajo, se recomienda evitar el contacto directo con aves de corral, lavarse bien las manos y consumir siempre pollo y huevos bien cocinados.
Un producto que conviene esquivar es el vino de arroz casero sin etiquetar, ya que a veces está adulterado y puede llegar a ser muy peligroso. Si se quiere probar licor local, mejor elegir marcas reconocidas y envasadas. Tampoco está de más tener cierta prudencia con algunos puestos callejeros de comida si no parecen muy higiénicos, aunque la gastronomía callejera vietnamita, en general, es deliciosa y segura si se usa el sentido común.
La infraestructura sanitaria pública en muchas zonas del país es bastante básica. Ante una dolencia grave, lo más sensato es trasladarse a Bangkok o Singapur, donde la atención médica es de mucha mayor calidad. Por eso es absolutamente imprescindible contratar un seguro de viaje que cubra asistencia médica, hospitalización y evacuación en avión medicalizado.
Moneda, dinero y presupuesto diario en Vietnam
La moneda oficial de Vietnam es el dong (VND), un sistema de billetes repleto de ceros que al principio desconcierta, pero al cabo de un par de días se domina sin problema. Hay billetes desde 200 VND hasta 500.000 VND, y varios de ellos son muy parecidos en color, lo que provoca confusiones frecuentes.
Conviene fijarse bien porque, por ejemplo, el billete de 10.000 VND y el de 200.000 VND son marrones-rojizos, mientras que los de 20.000 VND y 500.000 VND son azulados. Es bastante fácil pagar por error con un billete mucho más alto, sobre todo en taxis o compras rápidas. Un truco sencillo es ordenar los billetes cada noche en la habitación, agrupándolos por valor, para tener claro qué se lleva en la cartera al día siguiente.
Vietnam sigue siendo un país fundamentalmente de efectivo. Las tarjetas de crédito y débito se aceptan en la mayoría de hoteles grandes, restaurantes de cierto nivel y agencias de viajes, aunque a menudo añaden una pequeña comisión. Sin embargo, para comida callejera, mercadillos, pequeños comercios o trayectos en transporte local, lo habitual es pagar en metálico.
Hay cajeros automáticos por casi todas partes, sobre todo en ciudades y destinos turísticos principales. Muchos viajeros optan por retirar dinero directamente de los ATM de bancos locales como Vietcombank o BIDV, que suelen ofrecer comisiones más razonables que las casas de cambio de los aeropuertos.
El coste de la vida es bastante bajo para un visitante europeo o americano. Con un presupuesto contenido es posible comer en puestos callejeros por muy poco dinero y dormir en alojamientos sencillos por precios más que razonables. Un presupuesto diario medio para viajar cómodo (sin lujos extremos, pero con cierto margen para excursiones y algún capricho) suele ser bastante inferior al de otros destinos asiáticos más caros.
Históricamente, existió en Vietnam un sistema de precios diferenciados para locales y extranjeros, pero a día de hoy esa doble tarifa oficial prácticamente ha desaparecido. Aun así, es normal pagar algo más que un vietnamita en determinados servicios turísticos, o encontrar pequeños sobreprecios para visitantes, sobre todo en zonas muy turísticas.
Conectarse a internet y usar el móvil en Vietnam
Estar conectado en Vietnam es fácil. La mayoría de hoteles, cafés y restaurantes ofrecen wifi gratuito, aunque la calidad puede variar bastante de un sitio a otro. Para quienes necesitan internet constante, la opción más práctica es comprar una tarjeta SIM local con datos.
Por unos pocos dólares se puede adquirir una SIM prepago en innumerables tiendas y colmados. Los paquetes de datos suelen ser muy económicos y ofrecen velocidad suficiente para usar mapas, redes sociales y aplicaciones de mensajería sin problemas. Lo más útil es llegar con el móvil desbloqueado y pedir ayuda al dependiente o al recepcionista del hotel para que se encargue del registro y la configuración, ya que el proceso puede estar solo en vietnamita.
Tener una línea local facilita muchísimo la vida: los nombres de las calles son largos y complicados de recordar, así que tirar de Google Maps o apps similares es casi imprescindible. Además, contar con número vietnamita viene muy bien para hablar con guías, confirmar reservas de última hora o usar aplicaciones de transporte como Grab.
Relación con los vietnamitas y choque cultural
Vietnam ha recibido visitantes extranjeros durante décadas y, por eso, los locales no siempre muestran una curiosidad abierta hacia el viajero como ocurre en otros países vecinos menos masificados turísticamente, como Laos o Camboya. Muchas personas estudian inglés en la escuela, pero no se sienten seguras al hablarlo.
Esto hace que, a veces, los vietnamitas parezcan algo distantes con el turista perdido, a menos que este se acerque y les pida ayuda directamente. En realidad, la mayor parte de la gente es amable, educada y está más que dispuesta a echar una mano si se les pregunta con calma y con una sonrisa.
Aprender unas pocas palabras básicas de vietnamita tiene un efecto casi mágico. Saludar con un “xin chào” o dar las gracias con un “cám ơn”, aunque la pronunciación no sea perfecta, suele generar una reacción muy positiva y rompe el hielo. Es una forma sencilla de mostrar respeto por la cultura local.
En general, conviene mantener una actitud tranquila. Levantar la voz o perder los nervios nunca ayuda, ni con comerciantes ni con taxistas. El regateo forma parte de la cultura comercial en muchos mercados y puestos, pero siempre desde el buen humor y la educación.
Seguridad, pequeños delitos y sentido común
Vietnam es considerado uno de los países más seguros del sudeste asiático en términos de delincuencia violenta. La tenencia de armas está muy controlada y los incidentes graves con turistas son poco frecuentes. Aun así, como en cualquier destino, hay que tomar ciertas precauciones básicas.
Los robos más habituales son los tirones y hurtos al descuido, sobre todo en las grandes ciudades. Es recomendable no usar demasiado el móvil en plena calle si se va caminando o montado en moto, porque es relativamente fácil que alguien lo arrebate al pasar. También es mejor dejar el pasaporte guardado en la caja fuerte del hotel, llevando solo una fotocopia si se desea.
El ambiente nocturno suele ser animado y la cerveza es muy barata. Esto puede ser una tentación, pero conviene no pasarse con el alcohol. Los turistas muy ebrios que regresan solos al hotel de madrugada, precisamente cuando hay menos gente en la calle, pueden convertirse en objetivos fáciles de pequeños delitos.
Si tienes previsto volver tarde, lo ideal es hacerlo acompañado y usar un taxi o coche de app en lugar de mototaxi, aunque cueste unos dólares más. Es una inversión mínima a cambio de seguridad y comodidad.
Taxis, mototaxis y timos frecuentes
Las escenas de mototaxis zigzagueando entre el tráfico forman parte del paisaje urbano de Hanoi y Ciudad Ho Chi Minh. Moverse en moto puede ser una de las formas más rápidas y pintorescas de desplazarse, pero también es el terreno donde suelen aparecer más estafas a turistas despistados.
En el caso de los “xe ôm” o mototaxis tradicionales, hay que pactar siempre el precio antes de subir. Es normal pagar más que un local, pero si se desconoce la distancia real es fácil que la tarifa sea exagerada. Con los taxis normales, lo más seguro es limitarse a compañías fiables como Mai Linh o Vinasun, que cuentan con sus propias aplicaciones y suelen tener taxímetros razonables.
Algunos taxis pequeños e independientes son conocidos por taxímetros trucados y conductores muy insistentes. Si algo no inspira confianza, es mejor cambiar de taxi y listo. Otra buena opción en las grandes ciudades son las apps tipo Grab, que permiten ver el precio aproximado antes de confirmar el trayecto y evitan negociaciones incómodas.
En trayectos largos por carretera, hay que tener en cuenta que los autobuses nocturnos son una opción barata y bastante usada por viajeros con presupuesto ajustado. Permiten ahorrar una noche de hotel, pero sus literas suelen ser cortas: cualquiera que mida más de 1,60 m irá algo encogido. Los asientos superiores dan un poco más de privacidad, aunque a veces quedan a la altura de las farolas y entra más luz.
Resulta útil viajar con antifaz para dormir y auriculares, ya que no es raro que el conductor ponga música o películas a todo volumen durante parte del trayecto. Si el cansancio aprieta y el presupuesto lo permite, muchas veces merece la pena pagar algo más y tomar un vuelo interno.
Vietnam cuenta con varias aerolíneas de bajo coste que ofrecen billetes muy económicos pero con cierta fama de retrasos y normas estrictas de equipaje de mano. La aerolínea nacional Vietnam Airlines suele tener mejor reputación en puntualidad y servicio, y con reservas anticipadas los precios pueden ser bastante competitivos.
Seguridad vial y cómo sobrevivir al tráfico
Cualquiera que ponga un pie por primera vez en Hanoi o Ciudad Ho Chi Minh tendrá la misma sensación: cruzar la calle parece misión imposible. Miles de motos, coches y bicicletas se mueven en todas direcciones, a veces ignorando semáforos y pasos de peatones.
En medio de este aparente caos hay ciertas reglas no escritas. La clave está en cruzar despacio, sin movimientos bruscos y manteniendo un ritmo constante. El tráfico se adapta a la trayectoria del peatón, como si todo estuviera coreografiado. Si se duda mucho o se da un paso adelante y dos atrás, se complica la cosa.
Si no te ves muy seguro, una buena táctica es esperar a que crucen algunos locales y seguir su estela. También ayuda levantar una mano ligeramente para ser más visible entre el mar de cascos. Con un par de días de práctica, lo que al principio intimida tanto termina siendo algo casi automático.
Para quienes se animan a conducir moto, lo ideal es dejarlo para zonas más tranquilas como Hoi An, Dalat o la isla de Phu Quoc. En las grandes ciudades, el tráfico puede ser demasiado estresante si no se tiene experiencia. Siempre hay que usar casco, tener cuidado con el tubo de escape (las quemaduras en las pantorrillas son muy comunes) y colocar los pies hacia dentro, usando calzado cerrado para evitar golpes y roces.
Grandes destinos y rutas imprescindibles en Vietnam
Vietnam es un país alargado, con climas y paisajes muy distintos de norte a sur. La buena noticia es que muchos de sus destinos estrella se concentran en el norte y el centro, lo que facilita mucho organizar una primera visita si no se dispone de demasiado tiempo.
Hanoi, la capital, es una de las ciudades más vibrantes y con más personalidad del sudeste asiático. Su casco antiguo, el lago Hoan Kiem, el Mausoleo de Ho Chi Minh, el Templo de la Literatura o la famosa calle del tren son solo algunos de los lugares que justifican dedicarle al menos un par de días completos.
Al este de Hanoi se extiende la archiconocida Bahía de Halong. Las imágenes de sus islas de roca caliza emergiendo del mar han dado la vuelta al mundo. Organizar la visita puede ser algo lioso por la cantidad de cruceros y rutas disponibles. Muchos viajeros optan por alternativas algo menos masificadas, como la bahía de Lan Ha o Bai Tu Long, o por combinar la zona con la isla de Cat Ba, la mayor del archipiélago, perfecta para pasar un par de días de naturaleza y tranquilidad.
Hacia el noroeste se encuentra Sa Pa, famosa por sus terrazas de arroz y sus aldeas de minorías étnicas. Es un lugar ideal para hacer pequeños trekkings, dormir en alojamientos familiares y contemplar el poderoso pico Fansipan, el más alto de Indochina.
Otro tesoro del norte es Ninh Binh, conocida como la “bahía de Halong en tierra”. Sus paisajes de karsts, arrozales y ríos se pueden disfrutar a bordo de una barca en Trang An, Patrimonio de la Humanidad, o recorriendo en bici los campos de Tam Coc. Subir a Mua Cave al atardecer ofrece una de las vistas más espectaculares del país.
En el centro, Hoi An se ha ganado el corazón de casi todo el que la visita. Es la ciudad de los farolillos y del casco antiguo mejor conservado, con casas amarillas, templos, puentes japoneses y un ambiente encantador junto al río. Muy cerca se encuentra Da Nang, tercera ciudad del país, famosa por el Puente Dorado sostenido por manos gigantes y el paso de montaña de Hai Van, además de servir como nudo de comunicaciones ideal para conectar con Hue y Hoi An.
Hue fue la antigua capital imperial de Vietnam. Sus ciudadelas, palacios y tumbas de emperadores permiten asomarse a una parte clave de la historia del país, todo ello acompañado por una gastronomía muy fina que muchos consideran de las mejores del país.
Para quienes buscan una experiencia de carretera inolvidable, la provincia de Ha Giang ofrece uno de los recorridos en moto más impresionantes del mundo: el Ha Giang Loop, una ruta de varios días entre montañas afiladas, desfiladeros y pueblos remotos cerca de la frontera con China.
En el sur, Ho Chi Minh City (la antigua Saigón) es la cara más moderna y cosmopolita de Vietnam. Sus rascacielos, centros comerciales y vida nocturna contrastan con mercados tradicionales como Ben Thanh o visitas históricas como los túneles de Cu Chi.
El delta del Mekong es otro mundo: canales, mercados flotantes y casas sobre el agua forman un paisaje donde la vida gira alrededor del río. Es perfecto para hacer excursiones en barca, visitar pequeños talleres artesanales y conocer la vida rural del sur.
Si buscas clima fresco y flores, Dalat, en las Tierras Altas, ofrece bosques de pinos, lagos y plantaciones de hortalizas. Es como un respiro del calor pegajoso de otras zonas y tiene un aire casi europeo.
Quienes prefieren terminar el viaje a remojo optan por la isla de Phu Quoc, el mayor paraíso playero de Vietnam, con aguas claras y buenos resorts para descansar unos días. Otros valles tranquilos como Mai Chau, rodeado de arrozales y montañas, son ideales para desconectar pedaleando entre aldeas y durmiendo en casas sobre pilotes.
Los más aventureros se sentirán en su salsa en Phong Nha, conocido por albergar algunas de las cuevas más grandes del planeta. Además de la famosa Son Doong, hay infinidad de rutas de trekking, cuevas visitables y actividades para subir las pulsaciones.
Información práctica extra: clima, vuelos internos y organización del viaje
El clima de Vietnam varía mucho entre norte, centro y sur. Mientras en una zona puede estar lloviendo, en otra hace sol y buen tiempo. Por eso es importante planificar la ruta teniendo en cuenta la época del año. En general, hay una temporada de lluvias y otra más seca, pero las fechas exactas cambian según la latitud.
En el norte, los inviernos pueden ser frescos e incluso fríos en regiones montañosas, mientras que el verano es caluroso y húmedo. El centro suele sufrir tifones ocasionales en ciertas épocas del año, algo a tener en cuenta si se piensa visitar playas o ciudades como Hoi An y Hue. El sur mantiene temperaturas altas casi todo el año, con estación de lluvias marcada.
Para desplazarse de punta a punta del país, los vuelos internos son una herramienta fundamental. Hay varias compañías de bajo coste que conectan las principales ciudades con precios llamativos, especialmente si se reserva con antelación; si te interesa cómo funcionan las alianzas de compañías aéreas esto puede ayudarte. Eso sí, hay que vigilar el equipaje permitido, ya que suelen ser muy estrictos con el peso y las dimensiones.
Una vez en destino, moverse en autobús, tren o furgonetas turísticas es bastante sencillo, aunque la barrera del idioma pueda parecer un obstáculo al principio. En la práctica, la mayoría de agencias, hoteles y guesthouses ayudan a reservar los billetes, así que no hace falta complicarse demasiado.
A la hora de organizar la ruta, muchos viajeros cuentan con entre 10 y 15 días para todo. Con dos semanas se puede armar un itinerario muy completo que combine norte y centro (Hanoi, Ninh Binh, Halong, Sa Pa, Hue, Hoi An, Da Nang) o bien centro y sur (Ho Chi Minh, delta del Mekong, playas y Hoi An), adaptándolo al estilo de viaje: más clásico y organizado, o más mochilero y flexible.
Además de información general, hay listados muy útiles como las 20 mejores cosas que hacer en Vietnam, selecciones de cascadas espectaculares (como Ban Gioc en el norte), arrozales de postal y playas recomendables pese a que Vietnam no sea el número uno en el ranking de arena blanca de Asia. Todo esto ayuda a priorizar qué ver cuando el tiempo es limitado.
Al preparar el viaje con antelación, resolviendo dudas sobre visado, vacunas, dinero, transporte y seguridad, se gana tranquilidad y se aprovecha mucho mejor el tiempo en ruta. Así podrás dedicarte a lo realmente importante: dejarte sorprender por el caos ordenado de Hanoi, el silencio de los arrozales al atardecer o la calma de un café helado junto a un lago, sabiendo que llevas los deberes hechos.
Vietnam es un destino que mezcla historia complicada, paisajes de infarto, excelente comida callejera y una cultura que recompensa a quien se acerca con respeto y curiosidad. Con la información adecuada y un puñado de buenos consejos en la mochila, las probabilidades de volver a casa con historias increíbles y ganas de repetir son altísimas.
