Divisas generadas por el turismo en Colombia y su impacto económico

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Divisas generadas por el turismo en Colombia

En los últimos años, Colombia se ha colado en el grupo de grandes potencias turísticas de la región, no solo por el número de viajeros que llegan, sino sobre todo por el volumen de dinero extranjero que entra al país gracias a esta actividad. Lo que hace no tanto se veía como un sector complementario, hoy es un auténtico motor económico que compite de tú a tú con los productos de exportación más tradicionales.

Los datos oficiales muestran que el turismo ya es el segundo generador de divisas de Colombia, solo por detrás del petróleo y muy por encima de actividades históricas como el café o el carbón. Las cifras hablan por sí solas: más de 11.166 millones de dólares en 2025 procedentes de viajes y transporte aéreo de pasajeros, millones de visitantes no residentes y un crecimiento sostenido que está cambiando la estructura de los ingresos externos del país.

Cuántas divisas genera el turismo en Colombia y cómo ha evolucionado

El gran salto del turismo colombiano se refleja claramente en la curva de crecimiento de las divisas asociadas a los viajes internacionales y al transporte aéreo de pasajeros. Según los datos divulgados por ProColombia, ANATO, el Banco de la República y el DANE, el país ha encadenado tres años de incrementos continuos que han llevado al sector a niveles históricos.

Al cierre de 2025, Colombia registró ingresos por 11.166 millones de dólares en divisas vinculadas al turismo, concretamente por los conceptos de transporte aéreo de pasajeros y viajes. Esta cifra supone un avance de en torno al 9,3‑9,4 % respecto a 2024, cuando se habían contabilizado unos 10.203 millones de dólares, y confirma que la recuperación pospandemia no ha sido un simple rebote coyuntural, sino una tendencia sólida.

Si se mira algo más atrás, en 2023 las divisas turísticas rondaban los 8.938 millones de dólares. En tan solo tres ejercicios se ha pasado de esos casi 8.940 millones a más de 11.166 millones, lo que implica un crecimiento acumulado muy notable. La secuencia 2023‑2024‑2025 muestra un comportamiento claramente ascendente, con subidas interanuales fuertes que consolidan al turismo como una fuente de moneda extranjera cada vez más relevante.

Este comportamiento positivo se traduce en que el turismo ha dejado de ser un sector accesorio dentro de la estructura económica colombiana. Los gremios y las autoridades económicas coinciden en que las exportaciones de servicios turísticos se han convertido en una pieza clave para sostener la balanza de pagos, especialmente en un contexto en el que otros sectores, como el petrolero, están registrando caídas en sus ingresos externos.

En palabras de responsables del sector, la senda de crecimiento observada entre 2023 y 2025 evidencia un cambio estructural: los viajes internacionales aportan cada vez más dólares y contribuyen a reducir la dependencia del país de las industrias extractivas, tradicionalmente dominantes.

Ingresos de divisas por turismo en Colombia

Desglose de los ingresos: viajes y transporte aéreo de pasajeros

Dentro de esos 11.166 millones de dólares generados en 2025, la mayor parte del dinero tiene un origen muy claro: el gasto directo de los turistas internacionales en Colombia. Es decir, la plata que dejan en alojamiento, restauración, transporte interno, compras, ocio y actividades turísticas.

De acuerdo con las cifras divulgadas por ANATO basadas en información del Banco de la República y del DANE, unos 9.426,97 millones de dólares corresponden al rubro de viajes. Este componente, que recoge el gasto total de los visitantes no residentes durante su estancia en el país, creció alrededor de un 8,4 % frente a 2024, consolidando su peso dentro del total de divisas turísticas.

Por su parte, el transporte aéreo internacional de pasajeros aportó alrededor de 1.739,15 millones de dólares en 2025. Aunque en términos absolutos representa una fracción menor respecto al gasto en viajes, es el segmento que más rápido está creciendo: el incremento interanual se sitúa en torno al 14‑14,3 %, impulsado por la ampliación de la conectividad aérea, la apertura de nuevas rutas y el mayor flujo de viajeros internacionales que entran y salen del país.

En conjunto, estos dos componentes confirman que el turismo colombiano combina un gasto fuerte en destino con un transporte aéreo cada vez más dinámico. La mejora de la conectividad —particularmente con mercados emisores clave como Estados Unidos— ha sido crucial para atraer turistas de mayor poder adquisitivo, que tienden a permanecer más días y a consumir más servicios en las distintas regiones.

Además, el desglose deja claro que el grueso de las divisas se queda directamente en la economía local, a través de empresas de alojamiento, restaurantes, comercios, operadores turísticos y otros negocios que atienden al viajero. Esta característica convierte al turismo en una herramienta especialmente potente para dinamizar economías regionales y generar empleo, tanto formal como informal.

Turismo como segundo generador de divisas: comparación con café, carbón y petróleo

Uno de los aspectos más llamativos del nuevo escenario es que el turismo ya ha superado ampliamente a sectores exportadores históricos como el café y el carbón. Lo que hace apenas una década parecía impensable se ha vuelto la nueva normalidad: las divisas que entran por turismo duplican o rebasan con holgura las de estos tradicionales motores de exportación.

En 2025, las exportaciones de café generaron en torno a 5.788,2 millones de dólares, mientras que las de carbón se situaron cerca de los 4.901 millones de dólares (en algunas estimaciones se redondean a unos 4.900 millones). Frente a estas cifras, los 11.166 millones de dólares vinculados al turismo dejan clara la brecha: el sector de los viajes aporta más del doble que el carbón y bastante más que el grano, que durante décadas fue el símbolo de las exportaciones colombianas.

Este cambio de jerarquía, tal y como han señalado portavoces de ANATO, refleja una transformación profunda en la estructura de los ingresos externos del país. El peso relativo de las industrias extractivas se reduce, al tiempo que gana relevancia una economía de servicios basada en la experiencia, la hospitalidad y la puesta en valor del patrimonio natural y cultural.

Si se compara con el petróleo, que sigue siendo el principal generador de divisas, la distancia también se ha acortado de forma llamativa. En 2025, las exportaciones de petróleo y sus derivados aportaron cerca de 12.482 millones de dólares, pero con una caída de alrededor del 17 % respecto al año anterior. En paralelo, el turismo creció hasta alcanzar el equivalente a cerca del 89 % del valor de esas exportaciones petroleras.

Este dato significa que por cada dólar que entra por petróleo, el turismo ya está generando casi 0,9 dólares. Y lo hace, además, con un impacto territorial mucho más distribuido: mientras el petróleo se concentra en determinadas zonas y empresas, las divisas asociadas a los viajes se reparten entre múltiples departamentos, ciudades y destinos emergentes, contribuyendo a una distribución más equilibrada de la riqueza.

Para muchos analistas, esta convergencia entre turismo y petróleo es clave para la estabilidad del peso colombiano. Al diversificar las fuentes de divisas, el país reduce su vulnerabilidad ante los ciclos de precios internacionales de las materias primas y gana margen de maniobra en política económica.

Flujo de visitantes no residentes y perfil de los viajeros

Detrás de esas cifras de divisas hay un volumen muy relevante de personas que cruzan la frontera cada año. Entre agosto de 2022 y diciembre de 2025, Colombia recibió más de 22 millones de visitantes no residentes, un dato que representa un crecimiento de alrededor del 120,5 % frente al mismo tramo temporal del gobierno anterior. Se trata del registro más alto hasta la fecha en ese periodo comparable.

Solo durante 2025, y según las cifras preliminares publicadas, llegaron al país 6.496.434 visitantes no residentes. De ese total, 4.677.267 correspondieron a extranjeros no residentes, es decir, turistas y viajeros internacionales que representan aproximadamente el 72 % de las llegadas. Este segmento creció alrededor del 3,8 % frente a 2024, lo que indica que, aunque el ritmo se modera ligeramente, el flujo sigue en expansión.

El resto del volumen de visitas lo conforman principalmente colombianos residentes en el exterior que regresan temporalmente al país. En 2025, este grupo rondó las 1.498.600 personas, equivalente a algo más del 23 % del total de visitantes no residentes. Aunque en términos estadísticos se contabilizan como “no residentes”, su patrón de gasto puede diferir del turista puramente internacional, pero también aportan divisas al pagar alojamiento, transporte y consumo interno.

Dentro del turismo receptivo, el segmento de cruceristas también ha cobrado protagonismo. En 2025 se contabilizaron unos 320.567 viajeros que llegaron al país a bordo de cruceros, lo que supone un crecimiento cercano al 4,3 % respecto al año anterior. Este tipo de turismo beneficia de forma especial a los puertos del Caribe colombiano y a los destinos costeros que forman parte de las rutas de las navieras internacionales.

Según las autoridades y los gremios, el comportamiento de las divisas indica que cada viajero gasta más y deja un mayor valor agregado en el país. No se trata solo de atraer a más personas, sino de captar un perfil de visitante con mayor capacidad de consumo, interesado en experiencias de naturaleza, cultura, gastronomía y turismo comunitario, que tiende a utilizar servicios formales y a permanecer más tiempo en destino.

Principales destinos y comportamiento por regiones

El auge de las divisas por turismo también se observa al analizar qué regiones concentran la mayor parte de las llegadas internacionales. Aunque los datos varían según el periodo considerado, entre enero y octubre de 2025 se puede dibujar un ranking bastante claro de los destinos más demandados por los visitantes extranjeros.

En primer lugar se sitúa Bogotá, que recibió alrededor de 1,5 millones de turistas internacionales en esos meses. La capital actúa como principal puerta de entrada al país, gracias a su aeropuerto internacional y a su amplia oferta de negocios, cultura y ocio urbano. Muchas rutas internacionales tienen a Bogotá como punto de conexión, lo que favorece la concentración de llegadas.

En segunda posición aparece Antioquia, con cerca de 1 millón de visitantes internacionales. Medellín y su área metropolitana se han consolidado como un destino muy atractivo tanto para el turismo vacacional como para el de negocios y eventos, además de convertirse en uno de los grandes polos del turismo de experiencias urbanas y de naturaleza cercana.

El tercer lugar en este ranking lo ocupa Bolívar, con más de 700.000 viajeros internacionales, impulsado principalmente por Cartagena de Indias y otros destinos de sol y playa del Caribe colombiano. El encanto histórico de la ciudad amurallada, sumado a la oferta de cruceros y a la conectividad aérea directa con múltiples mercados, explica su fuerte posicionamiento.

Junto a estos destinos consolidados, varias regiones emergentes experimentan crecimientos muy llamativos en la llegada de turistas extranjeros. Territorios como Chocó, La Guajira o Vichada registran incrementos cercanos al 100 % frente al mismo periodo de 2024, impulsados por la búsqueda de turismo de naturaleza, comunidades indígenas, experiencias auténticas y paisajes poco masificados.

Otros departamentos, como Norte de Santander, San Andrés, Córdoba, Casanare y Nariño, también muestran subidas notables, con variaciones que rondan el 24‑45 % según el caso. Estas cifras sugieren que la expansión del turismo internacional en Colombia ya no se concentra exclusivamente en los grandes polos tradicionales, sino que se empieza a repartir por el territorio, con efectos positivos sobre economías locales que antes quedaban al margen.

Turismo y economía en Colombia

Impacto económico y laboral del turismo en Colombia

Más allá de los números macro de divisas, el turismo tiene un efecto directo y muy visible sobre el empleo y la actividad productiva. En los últimos años, el sector ha logrado superar la barrera de los 900.000 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos, según las estimaciones presentadas en espacios como la Vitrina Turística de ANATO.

Los ingresos en dólares que aportan los viajeros se traducen en ocupación hotelera, demanda de servicios de restauración, contratación de guías, conductores, personal de agencias de viajes y operadores logísticos, además de dinamizar actividades complementarias como la artesanía, el comercio minorista o los servicios culturales. Es una cadena larga en la que cada eslabón recibe una parte de ese flujo económico.

La presidenta ejecutiva de ANATO, Paula Cortés Calle, ha insistido en que el turismo demuestra año tras año su peso en la economía colombiana, al mantener una senda de crecimiento sostenido y al superar ampliamente a actividades que históricamente habían liderado la generación de divisas. Tanto en 2024 como en 2025 el sector encadenó incrementos de dos dígitos o cercanos, reforzando la idea de que se trata de un fenómeno estructural.

Las divisas que entran por turismo no solo mejoran las cuentas externas del país, sino que contribuyen a estabilizar ingresos fiscales y a sustentar programas de inversión pública en regiones con alta vocación turística. Al mismo tiempo, fortalecen la capacidad de muchas comunidades para desarrollar proyectos propios de turismo rural, comunitario o de naturaleza que, bien gestionados, pueden convertirse en alternativas sostenibles frente a actividades menos respetuosas con el entorno.

En paralelo, el sector turístico actúa como escaparate internacional para la marca país. Cada visitante que regresa a su lugar de origen con una buena experiencia se convierte en un potencial prescriptor que recomienda el destino a familiares y amigos, lo que genera un efecto multiplicador que no siempre se refleja de inmediato en las estadísticas, pero que a medio plazo refuerza la demanda y, por tanto, las divisas.

Retos, políticas públicas y competitividad del sector

A pesar del buen momento que muestran los números, el turismo colombiano se enfrenta a varios retos si quiere mantener y potenciar su papel como segundo generador de divisas. Los propios gremios han recalcado la necesidad de mejorar la competitividad del país frente a otros destinos de la región que compiten por los mismos mercados emisores.

Uno de los puntos más mencionados es la carga tributaria sobre los tiquetes aéreos y ciertos servicios turísticos. Desde ANATO se ha realizado un llamado reiterado al Gobierno para reducir el IVA aplicado a los billetes de avión y a productos turísticos específicos, con el argumento de que una rebaja fiscal podría dinamizar la demanda interna, abaratar el acceso a los destinos nacionales y reforzar el posicionamiento de Colombia en el mapa internacional.

La competitividad también pasa por seguir invirtiendo en infraestructura turística y en conectividad aérea, especialmente hacia regiones con gran potencial natural pero todavía con limitaciones de acceso. Carreteras en mejor estado, aeropuertos con mayor capacidad, puertos acondicionados para cruceros y servicios básicos de calidad son requisitos imprescindibles para que la experiencia del visitante sea positiva y para que los operadores internacionales mantengan su apuesta por el país.

La seguridad es otro eje fundamental. Garantizar condiciones adecuadas en zonas rurales y destinos de naturaleza se ha vuelto una prioridad para que el aumento de visitantes no se vea frenado por percepciones de riesgo. Los planes de refuerzo de la seguridad y la recuperación ambiental en parques naturales y áreas protegidas, como se ha visto en el caso del Parque Tayrona, forman parte de esta estrategia de equilibrio entre conservación y turismo.

Por último, los actores del sector insisten en la importancia de mantener una promoción internacional eficaz y bien segmentada, enfocada a perfiles de viajeros de alto gasto que valoran experiencias diferenciadas. Estados Unidos se mantiene como el principal país de origen de los turistas internacionales que llegan a Colombia, y consolidar y diversificar mercados emisores (Europa, otros países de América y nuevos nichos) será clave para seguir aumentando tanto el número de llegadas como el ticket medio de gasto.

Todo este entramado de cifras, tendencias y desafíos muestra que el turismo se ha convertido en una pieza central del rompecabezas económico colombiano. Las divisas que genera superan a las de algunos de los sectores más emblemáticos del país, se acercan cada vez más a las del petróleo y se distribuyen por el territorio impulsando empleo y desarrollo local. El reto ahora es sostener esa dinámica con políticas inteligentes, más competitividad y una apuesta clara por la sostenibilidad que permita que este motor siga arrancando dólares del exterior sin agotar los atractivos que lo hacen posible.

Interdisciplinariedad, multidisciplinariedad y transdisciplinariedad en turismo

interdisciplinariedad en turismo

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El turismo se ha convertido en uno de los fenómenos sociales y económicos más complejos de nuestro tiempo, y precisamente por esa complejidad exige miradas múltiples, diálogo entre disciplinas y enfoques abiertos que permitan comprenderlo más allá de los tópicos habituales de “viajes” y “ocio”. Lejos de ser un simple sector de servicios, el turismo articula dinámicas económicas, culturales, políticas, ambientales y tecnológicas que se influyen mutuamente.

Esta realidad ha impulsado un intenso debate académico sobre cómo estudiar el turismo: ¿es una ciencia autónoma?, ¿es solo un campo aplicado?, ¿debe analizarse desde la economía, la sociología, la geografía, la antropología… o desde todas a la vez? A partir de estas preguntas, diferentes autores han explorado la multidisciplinariedad, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad en turismo, intentando identificar cuál de estos enfoques se ajusta mejor a la naturaleza del conocimiento turístico.

Qué es la interdisciplinariedad y por qué es clave en turismo

La interdisciplinariedad se entiende como un modo de organizar el conocimiento en el que varias disciplinas no solo se colocan una al lado de la otra, sino que entran en interacción real: comparten métodos, conceptos, categorías de análisis y, en muchos casos, adaptan sus herramientas para estudiar conjuntamente un mismo objeto. No es una suma mecánica de saberes, sino un espacio de intercambio donde cada campo se ve parcialmente transformado.

Esto la diferencia de la multidisciplinariedad, en la que distintas ramas del conocimiento se aplican al mismo tema pero trabajan en paralelo, sin verdadera articulación. En turismo, la mirada interdisciplinar permite detectar que la experiencia turística no puede entenderse si se fragmenta entre lo económico, lo social, lo cultural y lo ambiental, porque en la práctica esos planos están entrelazados en cada viaje, destino o política pública.

Varios investigadores han subrayado que, por su carácter complejo, dinámico y multifactorial, el turismo necesita una postura abiertamente interdisciplinaria. Autores como Campodónico y Chalar plantean que la interdisciplina crea un “espacio común” donde convergen modos diversos de conocer, permitiendo abordar lo múltiple, lo diverso y lo contradictorio que hay en el fenómeno turístico. Esa convergencia no anula las disciplinas, pero evita que cada una actúe como si tuviera el monopolio de la verdad.

También se ha señalado que el turismo se ha visto afectado por prejuicios académicos: para algunos, no tendría “suficiente densidad científica”; para otros, sería simplemente un campo de aplicación de teorías generadas en otras áreas. Sin embargo, la perspectiva interdisciplinar evidencia que el turismo cuenta con problemas propios, preguntas específicas y dinámicas singulares que exigen marcos teóricos y metodológicos más integrados.

Desde este punto de vista, se abre la puerta a superar la hegemonía de enfoques excesivamente positivistas, centrados en datos cuantitativos y descripciones parciales, promoviendo una visión más hermenéutica, interpretativa y crítica que reconozca la dimensión experiencial, simbólica y política del turismo, sin perder de vista sus impactos económicos y ambientales.

La interdisciplinariedad aplicada al turismo: ámbitos y ejemplos concretos

En la práctica, la interdisciplinariedad en turismo se manifiesta con especial claridad en la planificación y gestión de destinos. Para ordenar el territorio de manera sostenible es necesario integrar geografía, urbanismo, economía, ciencias ambientales, sociología, derecho y políticas públicas. Sin esa mirada conjunta, los instrumentos de planificación quedan cojos y las decisiones acaban generando desequilibrios difíciles de corregir.

En la gestión hotelera y empresarial, el enfoque interdisciplinar combina management, marketing, psicología del consumidor y tecnología. No basta con saber de finanzas o de ocupación media: hay que entender precios hoteleros y demanda, motivaciones, percepciones de calidad, mediaciones tecnológicas, sistemas de reservas, plataformas digitales y tendencias de consumo, integrando además parámetros de sostenibilidad y responsabilidad social.

El turismo cultural y patrimonial es otro terreno evidente de interdisciplina. Para interpretar y poner en valor recursos culturales intervienen la antropología, la historia, la arqueología, la geografía, la conservación, la comunicación y la gestión cultural. Sin ese cruce de saberes es fácil caer en folklorizaciones, pérdida de sentido del patrimonio o tensiones con las comunidades anfitrionas.

Si miramos el turismo sostenible, la interdisciplinariedad es casi obligatoria: se articulan conocimientos de biología, ecología, climatología, economía, derecho, ciencias políticas y tecnología para diseñar estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático en destinos turísticos. Aquí, la coordinación entre disciplinas permite no solo medir impactos, sino proyectar escenarios, definir límites de carga y establecer mecanismos de gobernanza que involucren al sector privado y a las comunidades locales.

En conjunto, estos ejemplos muestran que el turismo se comporta como un sistema donde los distintos componentes (recursos, empresas, turistas, comunidades, instituciones) están profundamente conectados. El trabajo interdisciplinar favorece la construcción de bases conceptuales propias del campo turístico, integrando teorías y métodos ajenos para dar respuesta a problemas que ninguna disciplina, por sí sola, consigue abarcar.

Multidisciplinariedad en turismo: aportes y límites de un enfoque fragmentado

Durante décadas, el estudio del turismo se ha caracterizado por un marcado enfoque multidisciplinar. Economía, sociología, psicología, geografía, antropología, historia, estadística o ecología, entre otras, se han interesado por el fenómeno turístico, cada una desde su propio marco teórico y metodológico. El resultado ha sido un gran volumen de estudios que, sin embargo, presentan un problema de fondo: la ausencia de conexiones sistemáticas entre sí.

En la multidisciplinariedad, las disciplinas se sitúan una al lado de la otra sin generar verdaderos puentes. Como señalaba Rocha Centeno, esto conlleva una mera yuxtaposición de perspectivas: la economía ve el turismo como un negocio, la geografía como organización del espacio, la psicología como conducta individual, la antropología como interacción cultural y la historia como sucesión de hechos y manifestaciones. Cada mirada aporta algo, pero el fenómeno se trocea y pierde su unidad.

Este enfoque ha permitido avances importantes, por ejemplo al identificar las causas sociales del turismo desde la sociología, estudiar el gasto turístico y su impact o en el empleo desde la economía, analizar las motivaciones de viaje desde la psicología, o evaluar los efectos ambientales de la afluencia de visitantes desde la ecología. Las matemáticas y la estadística han facilitado el análisis cuantitativo del flujo de turistas, mientras que la tecnología ha jugado un papel crucial en reservas, distribución y gestión de la información.

No obstante, muchos trabajos han replicado sin cuestionar los modelos y conceptos de origen disciplinar, aplicándolos al turismo sin adaptarlos a sus particularidades. Esto ha generado un conocimiento muy descriptivo, poco crítico y a veces terminológicamente impreciso, donde abundan las estadísticas y las tipologías, pero escasean los marcos integradores que expliquen de forma coherente la naturaleza del sistema turístico.

En algunos casos, incluso se han consolidado subcampos como la psicología del turismo, la antropología del turismo o la geografía del turismo, cada uno con sus preguntas y métodos específicos. Si bien esto evidencia el interés científico por el turismo, también refuerza la fragmentación: se estudia el “turismo” desde dentro de cada disciplina sin vincular suficientemente esos hallazgos a una teoría general del fenómeno turístico.

Este modo de proceder dificulta ver el sistema en su conjunto. El sujeto turístico queda disuelto en categorías parciales (consumidor, viajero, huésped, excursionista, usuario de servicios), y el sistema turístico se subdivide en parcelas (empresa, territorio, mercado, cultura, impacto ambiental) tratadas por separado. Como han advertido diversos autores, la multiplicación de perspectivas disciplinarias, sin articulación, ralentiza la construcción de un cuerpo teórico verdaderamente turístico y genera desajustes entre la realidad del fenómeno y el estado de su conocimiento académico.

Hacia la transdisciplinariedad: el turismo como fenómeno complejo y transversal

Frente a los límites de la multidisciplinariedad y a las potencialidades —aún no plenamente desarrolladas— de la interdisciplinariedad, ha cobrado fuerza la idea de la transdisciplinariedad en turismo. Este enfoque no solo pone a dialogar disciplinas, sino que pretende ir un paso más allá: generar un tipo de conocimiento nuevo que trasciende las fronteras disciplinares clásicas y se estructura en torno a problemas complejos situados en varios niveles de realidad.

La transdisciplinariedad parte de la premisa de que el turismo es un fenómeno integral, dinámico y multidimensional, donde intervienen actores diversos (turistas, residentes, empresas, administraciones, organizaciones sociales), se cruzan contextos espaciales y temporales distintos, y se superponen lógicas económicas, culturales, ambientales y tecnológicas. Para comprender esa trama, no basta con sumar perspectivas; hace falta un marco que las reconfigure y permita trabajar transversalmente.

Inspirándose en el pensamiento complejo de Morin, se subraya que el turismo encarna principios como el diálogo entre contrarios (dialógico), la recursividad organizacional y el carácter hologramático de los sistemas. En turismo conviven, por ejemplo, beneficios económicos y daños ambientales, procesos de aculturación y de rescate patrimonial, desarrollo local y precarización laboral. Estos pares no se pueden reducir a simplificaciones lineales, sino que hay que analizarlos desde una lógica que admita tensiones, contradicciones y efectos de ida y vuelta.

La recursividad organizacional se manifiesta en la relación entre turistas, destinos, servicios y equipamientos: los turistas moldean con su presencia y sus expectativas la evolución de los destinos, pero, al mismo tiempo, son esos destinos y servicios los que construyen las experiencias, las motivaciones y las prácticas de viaje. No es una relación de causa-efecto simple, sino un bucle en el que cada elemento produce y es producido por el sistema.

El principio hologramático, por su parte, indica que cada parte del sistema contiene, en cierto modo, información del todo. Un pequeño destino rural, una gran ciudad turística o una empresa concreta pueden reflejar las grandes tendencias globales del turismo: mercantilización del ocio, digitalización de la intermediación, tensiones sobre el territorio, conflictos entre residentes y visitantes, etc. Analizar cada parte implica, por tanto, tener presente el sistema general, y viceversa.

Desde la transdisciplinariedad se entiende que el turismo no puede reducirse a “casos” que pertenecen exclusivamente a la economía, a la sociología o a la geografía. En lugar de eso, se propone un enfoque que integre simultáneamente distintos niveles de realidad (local, regional, global; material, simbólico; individual, colectivo) y distintas lógicas científicas, sin jerarquizarlas de forma rígida. La investigación transdisciplinar no sustituye a la disciplinar, pero la desborda: trabaja con problemas que exigen cruzar fronteras y replantear categorías.

Ejemplos prácticos de enfoque transdisciplinar en turismo

Un modo sencillo de ver la utilidad de la transdisciplinariedad es pensar en el objetivo de promocionar turísticamente un atractivo natural. Si se pretende hacerlo de forma rigurosa y sostenible, entran en juego, de manera simultánea, la ecología (preservación del ecosistema), la geografía (características del territorio y del clima), la estadística y las matemáticas (capacidad de carga, proyecciones de demanda), la economía (viabilidad financiera), la política (normativas, estrategias públicas) y la comunicación (imagen del destino, narrativa de marca).

Abordar ese objetivo solo desde una de esas disciplinas, o desde la combinación puntual de dos o tres, lleva inevitablemente a dejar fuera dimensiones clave de la realidad. El enfoque transdisciplinar obliga a entrelazar todas esas perspectivas en un mismo marco analítico, de manera que las decisiones sobre infraestructura, promoción, regulación ambiental o participación comunitaria se tomen considerando el conjunto del sistema.

Otro ejemplo clásico es la planificación del desarrollo turístico de un destino. Para hacerlo con cierta seriedad hay que comprender las motivaciones y perfiles de los turistas (sociología, psicología), inventariar y valorar los recursos naturales y culturales (ecología, geografía, antropología), anticipar los impactos sociales y ambientales de la llegada de visitantes (geografía, sociología, antropología, ecología), estimar ingresos y gastos (estadística, economía) y diseñar marcos de actuación pública (ciencia política, derecho, gestión pública).

En una perspectiva transdisciplinar, estos elementos no se estudian de manera aislada, sino que se analizan sus interacciones, retroalimentaciones y consecuencias a largo plazo. Por ejemplo, una estrategia pensada solo desde la rentabilidad económica a corto plazo puede disparar la presión sobre el territorio, modificar negativamente las relaciones entre residentes y turistas o deteriorar el patrimonio cultural que, precisamente, hacía atractivo al destino.

Los estudios transdisciplinares del turismo aspiran, por tanto, a elaborar marcos conceptuales y metodológicos propios del campo turístico, capaces de englobar esta complejidad. Buscan superar la mera descripción de manifestaciones (número de visitantes, tipos de alojamiento, gasto medio) para analizar a fondo la naturaleza del fenómeno, sus fundamentos epistemológicos y sus implicaciones éticas y políticas, promoviendo un pensamiento crítico y reflexivo que oriente la acción.

En esta línea, se ha destacado que el turismo es una realidad en permanente construcción social, que adopta formas específicas según el contexto histórico y espacial. Esto significa que no puede cerrarse en un conjunto fijo de definiciones, sino que debe entenderse como un campo en transformación, donde los marcos teóricos también se van redefiniendo a medida que se modifican las prácticas de viaje, los dispositivos tecnológicos y las relaciones entre visitantes y comunidades anfitrionas.

La transdisciplinariedad aparece así como el enfoque que mejor se ajusta a esa movilidad: permite articular conocimientos diversos, incorporar las voces de distintos actores (no solo académicos, sino también profesionales, gestores públicos y comunidades locales) y producir saberes que sean útiles para orientar políticas, proyectos y modelos de desarrollo turístico más justos y sostenibles.

Debate epistemológico: ¿puede el turismo considerarse una ciencia?

Todo este recorrido por lo multi, lo inter y lo transdisciplinar se inserta en un debate más amplio: el del estatus científico del turismo. A lo largo del tiempo, algunos autores han sostenido que el turismo carece de contenido científico propio y que, en el mejor de los casos, sería un campo de aplicación de otras ciencias sociales. Otros, por el contrario, lo reivindican como una ciencia en construcción, con un objeto específico (los desplazamientos humanos y sus consecuencias) y una creciente producción teórica.

Entre estos dos extremos también se ha planteado una posición intermedia que subraya la naturaleza multidisciplinaria y luego transdisciplinaria del turismo. Desde esta óptica, el turismo no sería tanto una disciplina aislada como un campo de conocimiento que emerge precisamente del cruce entre distintas áreas (economía, sociología, geografía, antropología, psicología, ecología, etc.). Su fuerza residiría en la capacidad de articular esas perspectivas alrededor de problemas concretos.

Para aclarar este punto, diversos autores han recurrido a la teoría del conocimiento y han insistido en que la construcción del saber turístico requiere tener en cuenta la relación entre sujeto cognoscente, objeto de estudio e imagen mental. Si la investigación se limita a operar desde los marcos de cada disciplina sin sumergirse en la ontología específica del turismo, el resultado es un conocimiento parcial, incapaz de captar la esencia del fenómeno.

La propuesta transdisciplinar plantea que el investigador en turismo debe ser capaz de salir de los límites de su propia disciplina, entrar en el terreno de otras y, sobre todo, sumergirse en la complejidad real del objeto turístico. Solo así podrá elaborar representaciones más fieles de sus dinámicas, desarrollar conceptos ajustados a la experiencia concreta de los destinos y contribuir a un corpus teórico que no sea mera copia de modelos importados.

En este contexto, el turismo se percibe como una “ciencia en construcción”: un campo que aún está definiendo buena parte de su lenguaje, de sus categorías y de sus metodologías, pero que ya ha demostrado contar con suficiente densidad empírica y teórica como para reclamar un espacio propio en el mapa del conocimiento contemporáneo.

El reto, a medio y largo plazo, consiste en seguir avanzando desde una investigación que no se quede en la mera acumulación de datos, sino que se atreva a formular preguntas de fondo sobre el sentido del viajar, las relaciones de poder implicadas en el turismo, los modelos de desarrollo que promueve y sus consecuencias sobre las personas y los territorios. En esa tarea, la apertura interdisciplinar y el horizonte transdisciplinar dejan de ser un lujo teórico para convertirse en una necesidad práctica.

En conjunto, la evolución del pensamiento sobre el turismo muestra un tránsito desde visiones fragmentadas y disciplinarias hacia enfoques que reconocen su complejidad y apuestan por integrar saberes, niveles de realidad y actores diversos; en este marco, la interdisciplinariedad funciona como un paso imprescindible, pero es la transdisciplinariedad la que ofrece el horizonte más prometedor para comprender y gestionar el turismo como fenómeno social, económico, cultural y ambiental profundamente entrelazado.

Viajes National Geographic: guía completa para disfrutar la revista

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Si te apasiona descubrir nuevos lugares, perderte por calles desconocidas y soñar con rutas por todo el planeta, la propuesta de Viajes National Geographic es justo lo que estabas buscando. Más que una simple revista, es una ventana abierta al mundo, con reportajes que te permiten viajar desde el sofá y, a la vez, preparar tus próximas escapadas con información práctica y bien cuidada.

En este artículo vas a encontrar una explicación muy completa sobre qué ofrece la revista Viajes National Geographic, cómo disfrutarla en formato digital a través de apps y kioscos online, qué diferencias hay entre los tipos de suscripción, qué ventajas tiene leerla sin conexión y cómo acceder a números anteriores y ediciones especiales. Todo ello, con un lenguaje cercano, pero sin perder detalle de las condiciones, matices y particularidades que suelen pasar desapercibidas.

Qué es Viajes National Geographic y qué la hace diferente

La revista Viajes National Geographic es la publicación especializada en turismo de la mítica marca National Geographic, centrada en mostrar los lugares más fascinantes del planeta con una mezcla de inspiración, belleza visual e información práctica. Sus contenidos están diseñados tanto para quienes quieren organizar un viaje como para quienes simplemente disfrutan leyendo y soñando con destinos lejanos.

En cada número se reúnen reportajes extensos sobre rutas por España, Europa y el resto del mundo, escapadas de fin de semana y paseos urbanos para descubrir lo más atractivo de una ciudad. A todo ello se suman propuestas para vivir experiencias en plena naturaleza, planes para disfrutar del patrimonio cultural y recorridos temáticos que invitan a mirar los destinos con otros ojos.

Uno de los grandes rasgos distintivos de la revista es el cuidado por las fotografías de alta calidad y los textos muy trabajados. Las imágenes, muy en la línea del estilo clásico de National Geographic, tienen un peso clave en cada reportaje, mientras que los artículos combinan un tono evocador con información útil para el viajero: cuándo ir, cómo moverse, qué no perderse, sugerencias de alojamientos y pequeños trucos de viaje.

La publicación se convierte así en un punto de encuentro entre el lector que quiere inspirarse, relajarse y recordar viajes pasados y quien busca ideas para próximos destinos. No es solo una guía de turismo; también es una revista para disfrutar con calma, número a número, conservándolos como pequeñas piezas de colección.

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Tipos de contenidos: rutas, escapadas y experiencias

Cada edición de Viajes National Geographic incluye una combinación de grandes reportajes y secciones breves que cubren diferentes formas de viajar. No se limita a un único estilo, sino que mezcla turismo urbano, naturaleza, cultura y propuestas más alternativas.

Por un lado, están las rutas principales, normalmente dedicadas a un país, una región o un territorio concreto. Aquí se desarrollan itinerarios muy completos, con sugerencias de días, paradas recomendadas, visitas imprescindibles y algunas ideas menos trilladas para alejarse de los circuitos más masificados.

Por otro, suelen aparecer escapadas cortas y fines de semana, ideales para quien no dispone de muchos días de vacaciones o quiere aprovechar puentes y vacaciones breves. Son propuestas que encajan muy bien tanto para viajes dentro de España como para pequeñas incursiones por Europa.

La revista también incluye paseos para descubrir lo mejor de una ciudad: barrios con encanto, rutas a pie, miradores, locales con personalidad, mercados y rincones que no siempre aparecen en las guías más generalistas. Este enfoque urbano se combina muchas veces con recomendaciones culturales, como museos o festivales.

Además, tiene un peso importante la parte dedicada a experiencias en la naturaleza y al disfrute del patrimonio. Pueden ser rutas de senderismo, observación de fauna, visitas a parques nacionales o recorridos por enclaves arqueológicos y monumentales. Siempre con un hilo conductor que invita a entender mejor la historia, la geografía o la cultura local.

La experiencia digital: app y lectura online

Más allá del papel, Viajes National Geographic ofrece una experiencia digital bastante completa, centrada sobre todo en el acceso a través de una app específica y plataformas de kiosco online. Esto facilita leer la revista desde el móvil, la tablet o el ordenador, con opciones de suscripción y compra de números sueltos.

Una de las vías principales para disfrutarla en digital es la app oficial vinculada a la revista, pensada para que el lector tenga acceso directo tanto a la web como a los ejemplares en formato digital. Dependiendo de dónde contrates la suscripción, las prestaciones cambian, así que conviene fijarse bien en las condiciones antes de pagar.

La app ofrece dos formas distintas de abrir la revista: por un lado, en formato PDF, que reproduce el diseño del papel página a página, y por otro, en formato web, más cómodo para leer en pantallas pequeñas, con los textos adaptados a la navegación digital.

Además, la integración con kioscos digitales como Kiosko y Más permite gestionar la lectura, las compras, el acceso a números atrasados y la configuración de notificaciones desde una misma plataforma, algo especialmente útil para quienes siguen varias publicaciones al mismo tiempo.

Suscribirse a través de la web de Viajes National Geographic

Una opción muy interesante para los lectores habituales es suscribirse a través de la web oficial ngviajes.com/app. Esta modalidad es la que ofrece más ventajas a medio y largo plazo, sobre todo si quieres acceder al archivo completo de ejemplares y a las ediciones especiales.

Al contratar la suscripción mediante la web y utilizar posteriormente la app, el usuario puede leer la revista del mes tanto en PDF como en formato web. Esto significa que tendrás la versión maquetada, igual que en papel, y a la vez un formato más cómodo para leer desde el móvil o la tablet, eligiendo en cada momento lo que prefieras.

Otro punto clave de esta vía es la lectura sin conexión. Una vez descargada la revista en el dispositivo, puedes acceder a los contenidos incluso sin estar conectado a Internet, algo perfecto para leer en un avión, un tren o en destinos con poca cobertura.

La suscripción vía web también incluye la recepción de notificaciones cuando se publica un nuevo número. Así, no necesitas estar pendiente de fechas concretas; la app te avisa automáticamente de que ya tienes disponible la nueva edición para leer o descargar.

Quizá la ventaja más potente es poder acceder a todos los números anteriores de la revista mientras se mantenga activa la suscripción. Esto convierte la app en una especie de hemeroteca de viajes, muy útil para buscar ideas de destinos concretos, preparar rutas temáticas o simplemente releer reportajes que te hayan gustado.

Por último, la suscripción web suele contemplar el acceso a ediciones especiales de regalo cuando se contrata la modalidad papel + digital. Esas ediciones extra, que no siempre están disponibles en otros canales, añaden un plus de valor al conjunto para quienes quieren la experiencia más completa posible.

Suscripción mediante Google Play: diferencias importantes

También existe la posibilidad de suscribirse a Viajes National Geographic desde Google Play, lo que puede resultar cómodo para quienes gestionan sus suscripciones directamente desde la cuenta de su dispositivo Android. Sin embargo, esta vía tiene limitaciones que conviene conocer.

En primer lugar, la suscripción comprada a través de Google Play no da acceso al archivo de revistas anteriores. En la práctica, esto significa que podrás leer el número del periodo de suscripción vigente, pero no dispondrás de la colección histórica completa dentro de la app.

Tampoco incluye el acceso a las ediciones especiales de regalo que sí se ofrecen en la modalidad papel + digital gestionada vía web. Si te gusta conservar especiales temáticos o monográficos, esta carencia puede ser un factor decisivo a la hora de elegir dónde suscribirte.

Desde el punto de vista del pago, la suscripción a través de Google Play se gestiona al estilo típico de la tienda de Android: al confirmar la compra se carga el importe en la cuenta vinculada al dispositivo, y a partir de ahí las renovaciones se efectúan de manera automática, salvo que se cancelen con antelación.

La suscripción se renueva automáticamente a no ser que se cancele mínimo 24 horas antes de la fecha de renovación. El importe de la renovación se carga aproximadamente 24 horas antes de que finalice el periodo contratado, de acuerdo con la política habitual de Google Play en este tipo de servicios.

El usuario puede gestionar el estado de su suscripción en cualquier momento desde la propia cuenta de Google Play: cancelar renovaciones, revisar la fecha de expiración, actualizar métodos de pago, etc. La ventaja es la comodidad de tener todas las suscripciones centralizadas; la desventaja, como ya se ha mencionado, es la pérdida de acceso a números antiguos y a especiales de regalo.

Viajes National Geographic en Kiosko y Más: cómo funciona

Otra forma extendida de acceder a la revista es a través de Kiosko y Más, una plataforma de prensa y revistas digitales en la que se agrupan numerosas cabeceras. En este entorno, Viajes National Geographic se integra como una publicación más, con su ficha específica, ejemplares actuales y números atrasados.

En la página de la revista dentro de Kiosko y Más se detalla que Viajes National Geographic descubre ciudades y rincones extraordinarios del planeta, acompañando cada artículo con fotografías espectaculares y consejos prácticos para viajar a esos destinos. El enfoque que se destaca es muy claro: mostrar paisajes exóticos, acercar otras culturas y proponer experiencias de la mano del sello National Geographic.

En este contexto, las tarifas indicadas suelen aplicarse a las compras realizadas a través de la plataforma web de Kiosko y Más. Es decir, los precios que ves están pensados para el entorno del kiosco digital, pudiendo variar respecto a otras vías de suscripción o compra directa en la web de la revista.

En la interfaz de la plataforma, el usuario puede añadir la revista al carrito o comprarla al momento, tanto en su número más reciente como en determinados ejemplares anteriores. A nivel técnico, la web utiliza scripts y sliders para mostrar suplementos, ofertas, números atrasados y títulos relacionados, aunque todo esto se traduce para el lector en carruseles de portadas y botones de compra o lectura.

También se manejan elementos de seguimiento y analítica (como eventos personalizados y disparadores en la capa de datos) que sirven para medir clics en botones de “Leer más”, “Leer menos”, portadas, ofertas y otros elementos de interacción, pero que no afectan directamente a la experiencia de lectura del usuario más allá de la organización del contenido.

Números anteriores, suplementos y títulos recomendados

Uno de los grandes atractivos de las plataformas de kiosco digital es la posibilidad de consultar números anteriores de Viajes National Geographic. A través de Kiosko y Más, el sistema va mostrando las portadas de ejemplares pasados en un slider específico de “anteriores”, con opciones para comprar o leer según el caso.

Generalmente, cuando el usuario tiene una suscripción activa que cubre la fecha de publicación de un número, el botón que aparece asociado a ese ejemplar es “Leer” y la plataforma genera el enlace directo para abrirlo. Si no hay suscripción en esa fecha concreta, la opción que se muestra con más protagonismo suele ser “Comprar”, acompañada en algunos casos por un acceso a la portada para ver más detalles.

Además de los números habituales, se ofrecen suplementos y otros contenidos complementarios relacionados con la revista. Estos pueden estar vinculados a determinadas fechas de edición y, en algunos casos, solo se venden conjuntamente con el número principal de ese día, lo que se advierte en mensajes informativos dentro de la propia plataforma.

La sección de “Recomendados” agrupa otros títulos de temática similar que pueden interesar al lector de Viajes National Geographic: revistas de viajes, publicaciones de naturaleza, historia o ciencia, entre otras. Esto facilita descubrir nuevas cabeceras sin salir del entorno de lectura, gracias a carruseles de portadas con enlaces directos.

En paralelo, el sistema puede mostrar ofertas destacadas y tarifas especiales, que se presentan en sliders con flechas de navegación. Estas promociones pueden variar en función del usuario (por ejemplo, si es VIP, Premium o suscriptor) y de las campañas activas en cada momento, ajustando la visibilidad de determinados botones u opciones según el perfil.

Gestión de fechas, ediciones y lectura por calendario

La página de Viajes National Geographic en Kiosko y Más incorpora un selector de fechas tipo calendario para consultar fácilmente los ejemplares disponibles a lo largo del tiempo. Este componente se apoya en un historial de fechas de publicación que se carga desde el servidor y se representa con días resaltados en el calendario.

Cuando se elige una fecha, el sistema comprueba si el usuario está suscrito en esa fecha concreta. Si lo está, se ajustan los botones para priorizar la lectura (“Leer”) y ocultar ciertas opciones de compra directa. En caso contrario, se ofrecen diferentes alternativas de adquisición o suscripción según el estado de la cuenta y las promociones activas.

También se maneja la posibilidad de que existan distintas ediciones de un mismo día (por ejemplo, una primera edición y una edición de noche). En esos casos, el selector de ediciones permite cambiar de una a otra, actualizando la portada mostrada, el título de la edición y los enlaces de lectura y compra asociados.

Internamente, se actualizan elementos como el enlace al PDF o al visor de lectura, el botón de compra del ejemplar y los datos necesarios para procesos especiales, como el envío de la revista como regalo o la activación de determinadas promociones. Para el usuario, todo esto se percibe como un cambio fluido de portada y opciones de lectura al cambiar la fecha o la edición.

El calendario también se actualiza cuando se selecciona otra edición dentro de la misma cabecera, ajustando las fechas mínimas y máximas disponibles. De este modo se evita que aparezcan días sin ejemplares y se facilita localizar de un vistazo las publicaciones históricas de Viajes National Geographic dentro del kiosco digital.

Ofertas, tarifas y modalidades Premium en el kiosco

Dentro de Kiosko y Más se gestionan diversas ofertas y tarifas específicas asociadas a Viajes National Geographic, que pueden incluir suscripciones con descuento, paquetes combinados y opciones Premium que abarcan varias publicaciones a la vez.

El sistema comprueba si el usuario es VIP, Premium o suscriptor en una determinada fecha o producto. En función de ese estado, se muestran o se ocultan botones relacionados con ofertas puntuales, tarifas estándar o promociones especiales. Por ejemplo, a los usuarios VIP o Premium puede no resultarle útil ver determinadas promociones, de ahí que se filtren.

Para quienes no disponen de un plan especial, se presentan ofertas rotatorias en un slider, cada una con su imagen, descripción y un botón que puede abrir un enlace corto de compra o lanzar un proceso guiado de carrito. Algunos de estos enlaces usan códigos internos que permiten identificar la oferta concreta y su contenido.

Además de las ofertas, se distinguen diferentes apartados para tarifas normales, promociones y contenidos Premium. A veces, el usuario puede alternar entre estas secciones mediante botones que muestran o esconden listas de precios y descripciones, siempre con la idea de que cada cual encuentre rápidamente la fórmula que mejor le encaja.

En el caso de suplementos vinculados a un ejemplar concreto, el kiosco muestra mensajes que explican que ese contenido solo se vende inseparablemente con la edición principal de una fecha determinada. Si el lector decide continuar, el sistema lanza la acción de compra correspondiente, incorporando el suplemento y el número principal en un único proceso.

Todo este entramado de ofertas, tarifas y modalidades está pensado para que la revista pueda adaptarse a distintos perfiles de lector: desde quien solo quiere probar un número suelto hasta quien busca un acceso ilimitado a múltiples cabeceras a través de un plan Premium global.

Aspectos técnicos y navegación: cookies, JavaScript y compatibilidad

Para que toda la experiencia digital de Viajes National Geographic funcione correctamente en plataformas como Kiosko y Más o en la propia app, es necesario que el navegador tenga activadas ciertas funciones básicas, en especial las cookies y JavaScript.

Si el usuario tiene las cookies desactivadas, la tienda puede mostrar avisos indicando que no funcionará correctamente. Esto afecta a elementos como el carrito, el sistema de login o la persistencia de la sesión, que dependen de estos pequeños archivos para recordar la identidad del usuario y sus acciones recientes.

Lo mismo ocurre con JavaScript: si está deshabilitado en el navegador, muchas partes interactivas de la plataforma dejan de funcionar, incluidos menús, sliders de portadas, ventanillas emergentes y formularios dinámicos. En algunos casos, incluso se redirige a mensajes que invitan a activar JavaScript o usar un navegador compatible.

En redes sociales integradas o enlazadas desde la plataforma, como X (antes Twitter), también se advierte de que es necesario usar navegadores compatibles y permitir la ejecución de scripts para aprovechar todas las funciones, como el inicio de sesión, la interacción con publicaciones o la visualización en tiempo real de contenidos.

Respetar estos requisitos técnicos básicos es imprescindible para disfrutar sin problemas de la lectura digital de Viajes National Geographic, gestionar suscripciones, acceder a ofertas y moverse entre números actuales, anteriores y suplementos sin encontrarse con errores o pantallas incompletas.

En conjunto, Viajes National Geographic se consolida como una revista de viajes muy cuidada, con reportajes de calidad, fotografía espectacular y una capa digital cada vez más completa, que combina app, kiosco online, archivo histórico, ofertas y distintas modalidades de suscripción para adaptarse a lo que busca cada lector, ya sea planear su próximo viaje o dejarse llevar por historias que le hagan dar la vuelta al mundo sin salir de casa.

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