Rutas de senderismo en Alicante: mar, montaña y senderos para todos

Última actualización: mayo 1, 2026
  • La provincia de Alicante ofrece más de 4.600 rutas de senderismo, desde sencillos paseos urbanos hasta ascensiones exigentes en sierras como Mariola, Bèrnia o Maigmó.
  • Destacan itinerarios familiares en Serra Gelada y en el nacimiento del Vinalopó, así como rutas de nivel medio en el Montgó y el Maigmó con vistas espectaculares al mar y al interior.
  • Los senderistas más experimentados disfrutan de ascensiones como el Montcabrer, travesías por la sierra de Bèrnia y recorridos por el valle de Guadalest con barrancos, embalses y rutas micológicas.
  • La diversidad de terrenos, la presencia de agua, la huella histórica y un clima suave casi todo el año convierten a Alicante en un destino privilegiado para el senderismo.

Rutas de senderismo en Alicante

Alicante es mucho más que playa y chiringuito. Quien se queda solo con la Costa Blanca de sombrilla y arena fina se está perdiendo una auténtica joya para los amantes de la montaña y las rutas al aire libre. La provincia está surcada por cientos de senderos que combinan mar, acantilados, sierras abruptas, bosques mediterráneos, castillos y pueblos con muchísimo encanto. Desde paseos urbanos sencillos hasta ascensos exigentes que ponen a prueba las piernas de los más montañeros, aquí hay opciones para todos.

El catálogo de rutas de senderismo en Alicante es inabarcable: se hablan de miles de itinerarios, con más de 4.600 rutas registradas solo en plataformas especializadas como komoot. Eso significa que puedes organizar desde una escapada rápida de un par de horas hasta un fin de semana entero enlazando montes, valles, embalses y calas escondidas. A continuación tienes una guía muy completa, basada en las rutas más destacadas de la provincia y en la experiencia de otros senderistas, para que elijas el recorrido que mejor encaje con tu nivel y tus ganas de aventura.

Rutas de senderismo en Alicante ciudad: naturaleza sin salir del entorno urbano

La propia ciudad de Alicante ofrece varias rutas perfectas para desconectar sin tener que coger el coche ni alejarse demasiado del casco urbano. Son itinerarios que mezclan paisaje mediterráneo, restos históricos y vistas al mar, ideales para pasear cualquier tarde o como plan tranquilo de fin de semana.

Senderismo en Alicante ciudad

El Cabo de la Huerta es uno de los recorridos estrella dentro de la ciudad. Este tramo de costa, entre la playa de la Albufereta y la playa de San Juan, permite caminar por senderos bien marcados junto a pequeñas calas rocosas, zonas de baño tranquilas y miradores con vistas espectaculares al Mediterráneo. Es una ruta muy agradecida al atardecer y perfecta para combinar un paseo con un chapuzón en verano.

Muy cerca se encuentran las históricas Torres de la Huerta, antiguas torres de vigilancia que se levantaban para defender la huerta alicantina de los ataques por mar. Hoy se pueden enlazar varias de ellas a través de caminos y calles tranquilas, en una ruta sencilla y prácticamente llana que mezcla patrimonio, zonas verdes y la huella agrícola que rodeaba antaño a la ciudad.

El Monte Benacantil es el gran icono verde del centro de Alicante. Sobre esta elevación se asienta el Castillo de Santa Bárbara, visible desde casi cualquier rincón de la ciudad. Subir por sus senderos, bien sea por las rampas que zigzaguean desde el Postiguet o por los caminos que parten desde el barrio de San Roque o el parque de La Ereta, supone una pequeña ruta urbana con desnivel moderado y panorámicas fabulosas del puerto y del skyline.

Otra colina muy frecuentada es la Serra Grossa o Sierra de San Julián, una pequeña sierra al norte de la ciudad que permite pasear por pistas y senderos fáciles con la sensación de estar ya en el monte, aunque sigas literalmente al lado del casco urbano. Desde sus puntos altos se dominan la playa de la Albufereta, la bahía de Alicante y el interior de la provincia.

Junto a estos enclaves, el Parque de la Ereta, el sendero del Tossal y el Monte Orgegia completan el listado de rutas urbanas más conocidas. La Ereta es un gran mirador ajardinado en la ladera del Benacantil, con caminos y escaleras que permiten ir ganando altura hasta el castillo. El Tossal, coronado por el castillo de San Fernando, ofrece un paseo corto pero con vistas sobre la parte moderna de la ciudad. Orgegia, por su parte, es una zona de monte bajo con pinos y matorral mediterráneo, perfecta para correr, caminar con calma o ir en bici de montaña.

Rutas fáciles de senderismo en Alicante: planes para toda la familia

Aunque hay sierras muy exigentes, Alicante también está llena de rutas sencillas ideales para ir con niños, con amigos que empiezan en el senderismo o simplemente para disfrutar sin sufrir. En esta categoría destacan los itinerarios de Serra Gelada, un parque natural que ofrece vistas al mar de primera, y la conocida ruta del nacimiento del río Vinalopó.

Serra Gelada (o Sierra Helada) es un impresionante parque natural costero de unas 5.600 hectáreas que se extiende entre Benidorm, l’alfàs del Pi y Altea. Lo más característico son sus acantilados, que superan en algunos puntos los 300 metros de caída directa al mar. Pasear por aquí es la opción perfecta si no terminas de decidirte entre mar o montaña, porque combina lo mejor de ambos mundos.

Dentro de Serra Gelada hay varias rutas muy accesibles. Una de las más populares es la que va hasta el Faro del Albir, saliendo desde la playa del mismo nombre. Es un camino asfaltado, con un trazado de unos 2,5-2,6 kilómetros por sentido, sin pendientes fuertes y apto incluso para carritos de bebé, sillas de ruedas deportivas y bicis. El premio son unas vistas espectaculares de la bahía de Altea y los acantilados que se asoman al Mediterráneo.

Otra ruta sencilla es la conocida como ruta del Cavall, que arranca desde la zona de Benidorm. Recorre una distancia similar, en torno a 2,6 kilómetros, y permite disfrutar del perfil de los rascacielos y de la línea de costa desde una perspectiva totalmente distinta. Ambas propuestas son perfectas para quienes quieren algo corto, sin complicaciones técnicas y con un paisaje muy fotogénico.

Si te apetece algo con un poco más de desnivel, en Serra Gelada tienes dos variantes algo más duras: la subida al Alt del Governador y la ruta al Mirador de la Creu. Son itinerarios más cortos (alrededor de 2 kilómetros), pero salvan unos 300 metros de desnivel positivo, así que las piernas se notan un poco más. A cambio, las vistas desde la parte alta son de las que se quedan grabadas: mar infinito, calas escondidas y el contraste brutal entre naturaleza y zona urbana.

Fuera de la costa, una ruta fácil y muy agradecida es la del nacimiento del río Vinalopó, uno de los cursos fluviales más importantes de la provincia, con unos 81 kilómetros de longitud. Su origen está en la sierra de Mariola, cerca de Alcoy, y se puede conocer gracias a la llamada Ruta del Agua, un recorrido llano de algo más de 6 kilómetros que discurre entre masías, bosques y zonas de ribera.

La Ruta del Agua arranca en las inmediaciones del Mas d’Ull de Canals, próximo al albergue del mismo nombre, al que se llega desde la carretera CV-795 que une Alcoy con Banyeres de Mariola. Al principio quizá no veas demasiada agua, pero pronto aparece la cascada de Toll Blau, muy fotogénica cuando lleva caudal, y poco a poco el entorno se va llenando de vegetación frondosa hasta alcanzar el castillo del Vinalopó y la mágica Font de la Coveta, el punto donde brotan los primeros hilos de agua del río.

Rutas de senderismo de nivel medio en Alicante

Para quienes ya tienen algo de fondo y buscan senderos con cierto desnivel pero sin llegar a la alta montaña, Alicante ofrece rutas de nivel medio que se pueden completar en unas pocas horas y que regalan panorámicas espectaculares. En este grupo brillan el Parque Natural del Montgó y la sierra del Maigmó, dos clásicos entre los aficionados.

El macizo del Montgó se eleva entre Denia y Jávea, formando un imponente paredón de roca que domina la Marina Alta. Está protegido como parque natural, y desde sus laderas se accede a una red de senderos que permiten tanto paseos cortos como ascensiones completas a la cima. Es una excelente manera de vivir la sensación de montaña sin alejarse demasiado de la costa.

La subida clásica al Montgó suele comenzarse desde la vertiente de Denia, por ejemplo desde el Bosc de Diana, donde se encuentra el centro de interpretación del parque, en el Camí Sant Joan 1. Desde ahí se va ganando altura poco a poco, atravesando cerros rocosos, matorral mediterráneo y zonas salpicadas de flores, y pasando cerca de cuevas y abrigos que recuerdan el uso tradicional de la montaña.

El objetivo es alcanzar la Creueta de Cima, a unos 753 metros de altitud, desde donde se disfrutan vistas de toda la costa, de los campos del interior y, en días claros, incluso de islas como Ibiza en el horizonte. La ruta se considera de dificultad media: el terreno es pedregoso en algún tramo y se tarda aproximadamente unas 3 horas en completar el recorrido, ida y vuelta, con paradas para fotos.

Otra sierra muy apreciada en la zona central de la provincia es el Maigmó, situada entre los términos de Tibi, Castalla, Agost y Petrer. Esta cadena montañosa hace de frontera natural entre el Medio Vinalopó y la Hoya de Castalla y cuenta con miradores tan conocidos como el Balcón de Alicante, desde el que se despeja una panorámica amplísima de buena parte de la provincia.

La ascensión habitual al pico del Maigmó, de unos 1.300 metros, suele comenzar en el Collado del Portell, un puerto muy popular entre los aficionados al ciclismo de carretera e incluso en etapas de la Vuelta a España. Se llega fácilmente desde Castalla o desde Petrer por la carretera CV-817, y desde ese collado arranca una ruta bien señalizada.

La caminata hasta la cumbre del Maigmó ronda los 12 kilómetros totales, con un tiempo aproximado de 3 horas para senderistas con un ritmo normal. Aunque la altitud impresiona, el itinerario no es técnicamente complicado y se considera de dificultad media. Durante el camino pasarás por zonas de pinar, sendas pedregosas y tramos en cresta con vistas constantes a valles y otras sierras cercanas.

Rutas para senderistas experimentados en Alicante

Si ya tienes más experiencia, te gusta el desnivel y no te asustan las jornadas largas, Alicante también te va a poner las pilas. Zonas como la sierra de Mariola, la sierra de Bèrnia o el valle de Guadalest ofrecen ascensiones y travesías perfectas para quienes buscan algo más que un paseo dominical.

Dentro de la sierra de Mariola destaca el Montcabrer, una cumbre de 1.390 metros que se considera el tercer pico más alto de la Comunidad Valenciana. Su silueta domina el horizonte sobre la localidad de Alcoy y sus alrededores, y coronarlo se ha convertido en toda una clásica para los montañeros de la zona.

Hay varias rutas para alcanzar el Montcabrer, pero dos son las más habituales. Por un lado, la que parte desde Cocentaina, en la vertiente oeste, y por otro la que sale desde la localidad de Agres, al norte. Ambas describen recorridos circulares que permiten hacer una bonita vuelta sin repetir tramo.

La ruta desde Cocentaina es algo más corta, en torno a 11 kilómetros, y arranca en la ermita de Sant Cristòfol. El sendero se adentra en un entorno de monte bajo, carrascas y pinos, muy representativo del paisaje mediterráneo de la zona, y va pasando por numerosas fuentes donde reponer agua. A pesar de la distancia relativamente contenida, hay que afrontar un desnivel cercano a los 900 metros, de modo que el esfuerzo se nota.

La alternativa desde Agres se alarga hasta unos 16 kilómetros de recorrido. Comienza en el santuario de la Mare de Déu d’Agres y arranca por un espectacular bosque de árboles de gran porte, un ambiente muy fresco y sombrío. A lo largo del itinerario se atraviesan antiguas cavas de nieve, construcciones tradicionales donde antaño se acumulaba nieve y hielo para su uso durante todo el año.

Tanto la ruta de Cocentaina como la de Agres se suelen completar en unas 5 horas, siempre que se lleve un ritmo constante y se vayan haciendo paradas breves. La dificultad se considera moderada-alta, principalmente por el desnivel acumulado y por la longitud total en el caso de Agres, por lo que se recomienda ir bien equipado, con buena previsión de agua y controlando la meteorología.

Más cerca de la costa, la sierra de Bèrnia es otro de los grandes reclamos para los senderistas experimentados. Sobre esta alineación montañosa se pueden hacer varias rutas, algunas más asequibles y otras bastante exigentes. Desde la zona de las Fuentes del Algar, cerca de Callosa d’en Sarrià, parten varias propuestas que van ganando altura entre bancales, fuentes y ruinas históricas.

En las inmediaciones de las Fuentes del Algar hay un aparcamiento donde es fácil dejar el coche antes de empezar a andar. A pocos minutos se encuentran las ruinas de la antigua fortaleza de Bèrnia, testigo del pasado defensivo de esta sierra. A partir de ahí comienzan itinerarios más duros que se dirigen hacia las cotas más altas de la montaña, con tramos en los que incluso hay que apoyar las manos.

La subida integral a la sierra de Bèrnia desde este sector puede llevar unas siete horas, en una ruta de dificultad alta en la que conviene no ir a la ligera. No se trata de escalada técnica complicada, pero sí hay pasos de trepada sencilla, zonas de roca y tramos expuestos que requieren seguridad y algo de experiencia previa. A cambio, las vistas se abren hacia la Marina Alta, la Marina Baixa y buena parte de la línea de costa.

En el extremo oriental de la sierra de Bèrnia se encuentra uno de sus puntos más famosos: el Forat de Bèrnia. Se trata de un túnel horadado en la roca, de unos 20 metros de longitud, que comunica la vertiente norte de la sierra con la sur. Aunque parece un fenómeno natural, en realidad es fruto de la mano del hombre y se ha convertido en una de las fotos imprescindibles para cualquier amante del senderismo en Alicante.

La ruta típica para atravesar el Forat suele iniciarse en Les Cases de Bèrnia, una pedanía de Xaló (Jalón). Desde Calpe, por ejemplo, se llega primero por la N-332 hacia el norte y luego se toma el desvío por la CV-749 desde la zona de Pinós hasta alcanzar este pequeño núcleo rural, donde verás las indicaciones hacia el sendero.

El recorrido ronda los 11 kilómetros de distancia total y la parte más exigente se concentra en la primera hora, siempre de subida. A medida que se gana altura se disfruta de unas vistas amplias de la Marina Alta, con el cabo de Sant Antoni, Jávea y buena parte de la costa. El tramo del Forat obliga a agacharse bastante y avanzar con cuidado por el interior del túnel, pero al salir por la otra boca aparece de golpe la panorámica de la Marina Baixa, con Benidorm recortándose en el horizonte.

Completando la lista de rutas exigentes aparece el valle de Guadalest, un entorno rodeado por las sierras de Xortà, Serrella y Aitana. Se trata de un valle de unos 18 kilómetros de longitud con una biodiversidad enorme, donde conviven bosques, cultivos, paredes de roca para escalada, barrancos y un gran embalse de color turquesa junto al famoso pueblo de Guadalest.

En el valle de Guadalest se encuentran localidades como Confrides, Abdet, Benifato, Beniardà, Benimantell y el propio Guadalest, comunicadas principalmente por la carretera CV-70, que asciende desde Benidorm, y por la CV-755, que enlaza el valle con la costa de Altea. Desde cualquiera de estos pueblos parten rutas de diversa dificultad, así como pistas para bicicleta de montaña y vías de escalada muy conocidas.

Los amantes del descenso de barrancos tienen aquí también un pequeño paraíso. Hay cañones secos y acuáticos, con opciones para todos los niveles. Uno de los barrancos más bonitos es el de la Mela, que discurre entre paredes de roca y pozas de agua cristalina en temporada. Además, por la abundancia de níscalos y otras especies, la zona es muy apreciada para hacer rutas micológicas durante el otoño.

Otras rutas destacadas en Alicante: mar, pozas y grandes sierras

La provincia de Alicante está plagada de rincones que combinan montaña y agua: calas ideales para el snorkel, pozas escondidas tierra adentro, sierras fronterizas con Valencia y parajes de media montaña donde perderse entre pinares. Algunos de ellos merecen mención especial por su popularidad y su belleza.

Además del Montgó como ascensión desde Denia, existe una ruta muy famosa desde Jávea que sube al peñón del Montgó partiendo prácticamente a pie de mar. Durante el camino se pueden hacer desvíos para visitar lugares tan singulares como la Cova Tallada (una antigua cueva marina tallada en la roca), el faro del cabo de Sant Antoni, la Torre del Gerro o la Cova de l’Aigua, combinando así senderismo y pequeñas exploraciones.

En el interior, entre Castalla y Petrer, se encuentra el paraje recreativo del Xorret de Catí, a más de 1.000 metros de altitud. Esta zona, muy popular entre familias, grupos de amigos y bikers, cuenta con múltiples senderos señalizados para recorrer a pie o en bicicleta. El paisaje es un mosaico de pinares, carrascas y cortados rocosos, con áreas de descanso, refugios y puntos de agua.

Ya en la frontera natural entre Valencia y Alicante se alza la sierra del Benicadell, una alineación montañosa de unos 25 kilómetros de largo que ofrece rutas para todos los gustos. Desde pistas cómodas que atraviesan pequeñas poblaciones como Muro de Alcoy, Beniarrés o Albaida, hasta ascensiones más potentes a sus cumbres, que requieren buena forma física y cierta experiencia en desniveles prolongados.

Si lo que te apetece es un plan acuático diferente, el Salt de Xixona (Jijona) es una gran idea. A pocos kilómetros del casco urbano se esconden unas pozas de aguas limpias, alimentadas por saltos de agua que, cuando llevan caudal, forman un rincón natural encantador. El acceso es relativamente sencillo, por lo que es un lugar muy frecuentado por familias y grupos que combinan una pequeña ruta con un buen baño en los meses más calurosos.

También bastante accesibles, aunque ya en pleno litoral, están los Banyets de la Reina en El Campello. Se trata de unas antiguas estructuras de piedra junto al mar que forman auténticas piscinas naturales. Hasta aquí se puede llegar prácticamente en chancletas, por lo que no hablamos de una ruta de montaña al uso, pero sí de un paseo costero perfecto para quienes quieren caminar suave y disfrutar de un rato de snorkel observando la fauna marina.

A lo largo de la Costa Blanca se suceden otros senderos con vistas increíbles, como los que recorren el Cap d’Or, el Cap Negre o la llamada Ruta de los Acantilados. Son trazados relativamente cortos, pero con tramos colgados sobre el mar que permiten contemplar la costa desde muy arriba, con calas escondidas y paredes calizas que caen en picado al azul intenso del Mediterráneo.

Tipologías de terreno, experiencias y rutas especiales en Alicante

Uno de los grandes atractivos del senderismo en Alicante es la variedad de paisajes que puedes encontrarte en distancias muy cortas. En cuestión de pocos kilómetros puedes pasar de caminar al borde de un acantilado costero a internarte en un bosque de pinos o a cruzar un barranco profundo con tramos de agua.

En la franja litoral abundan los acantilados y las calas escondidas, con ejemplos tan llamativos como los cortados de Benitatxell y Jávea, la propia Serra Gelada o el Peñón de Ifach en Calpe. Son zonas donde el suelo suele ser rocoso, con senderos estrechos y a menudo expuestos, pero siempre recompensados con panorámicas de postal.

En el interior predominan las sierras calcáreas, los barrancos y los bosques mediterráneos. Además de las ya mencionadas Mariola, Maigmó o Aitana, destacan enclaves como La Font Roja, entre Alcoy e Ibi, con masas de carrasca muy bien conservadas, y barrancos tan conocidos como el del Infern o el de l’Encantà, donde el agua y la roca han creado formas espectaculares.

Para quienes viajan con niños o buscan opciones más suaves, hay muchos senderos fáciles y familiares. El Faro del Albir en Serra Gelada es un ejemplo perfecto: camino ancho, firme cómodo y pendiente moderada. También lo es el circuito de los molinos del cabo de Sant Antoni, en la zona de Jávea, un recorrido de unos 4,4 kilómetros que discurre por antiguos molinos de viento con vistas al mar.

Si te preguntas si puedes llevar perro, la respuesta en muchos casos es sí. Numerosas rutas admiten animales de compañía, aunque es importante revisar siempre la normativa concreta de cada parque natural. En general, se suele exigir que los perros vayan atados, especialmente en zonas de fauna sensible o en enclaves protegidos donde se quiere evitar el impacto sobre la fauna local.

En el terreno de las experiencias singulares, Alicante también tiene mucho que decir. La Cova Tallada y el Forat de Bèrnia son dos claros ejemplos de rutas con un punto de aventura. También lo son los ascensos al Peñón de Ifach o a las formaciones rocosas de los Arcos de Castell de Castells, grandes puentes naturales de roca que llaman la atención de cualquier senderista curioso.

La huella histórica se deja ver en muchísimos recorridos. Más allá de los castillos urbanos como el de Santa Bárbara en Alicante, muchas rutas conectan con fortificaciones como el Castell de Guadalest, antiguas torres de vigilancia, ermitas o restos de fortines. Caminar por estos entornos permite mezclar deporte, paisaje y un buen repaso de la historia local.

En cuanto a la época idónea para salir a caminar, Alicante es bastante generosa. El clima suele ser suave durante casi todo el año, lo que permite hacer senderismo en invierno sin pasar excesivo frío y en otoño o primavera con temperaturas ideales. El verano, sin embargo, puede ser duro en las horas centrales del día, por lo que conviene madrugar o reservar las rutas para última hora de la tarde, especialmente si se trata de itinerarios expuestos o con poco árbol.

Los aficionados a las rutas circulares tienen mucho donde elegir. Muchos senderos, como las ascensiones al Peñón de Ifach o algunos itinerarios del Montgó, se plantean como circuitos que comienzan y terminan en el mismo punto, lo que facilita la logística. También en Bèrnia, en Guadalest o en los alrededores de embalses como el de Relleu o el de Elche hay rutas en bucle que evitan el tener que organizar coches lanzadera.

En materia de accesibilidad, no todo son sendas estrechas y terrenos rotos. La ya citada ruta del Faro del Albir es un ejemplo claro de itinerario adaptado, con firme pavimentado, anchos suficientes y pendientes suaves que pueden resultar adecuados para sillas de ruedas o carritos. Aunque no es la norma general, sí existen tramos que permiten a personas con movilidad reducida disfrutar del entorno natural.

Para quienes buscan sensaciones fuertes, también hay rutas de tipo “vértigo”. Un ejemplo llamativo es la pasarela de Relleu, una estructura suspendida sobre un barranco que permite caminar literalmente colgado sobre el vacío, con vistas espectaculares del desfiladero. Es una excursión muy popular entre quienes quieren añadir un punto de adrenalina a su salida de senderismo.

El feedback de otros senderistas sobre Alicante es muy positivo. En plataformas como komoot, las rutas de la provincia cuentan con valoraciones medias alrededor de 4,4 estrellas sobre 5, con más de 22.000 reseñas. Se suele destacar la diversidad de paisajes, la calidad de muchos senderos, la mezcla de mar y montaña y la posibilidad de descubrir calas escondidas y restos históricos en un mismo día.

En definitiva, el senderismo en Alicante ofrece un abanico casi inagotable de opciones, desde paseos urbanos por el Cabo de la Huerta o la Serra Grossa hasta ascensiones potentes al Montcabrer, rutas costeras por Serra Gelada, travesías por el valle de Guadalest, pozas refrescantes en el Salt de Xixona o experiencias más extremas en la pasarela de Relleu. Con buena planificación, eligiendo bien el nivel de dificultad y respetando siempre el entorno, es fácil convertir cada salida en una nueva excusa para volver a explorar la provincia paso a paso.

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