- Propuesta gastronómica 100% vegetal basada en la tradición persa, siendo el único establecimiento de este tipo en España.
- Ubicado en el barrio de Sants, destaca por su ambiente acogedor, hospitalidad familiar y un oasis verde en su terraza trasera.
- Menú basado en el equilibrio de especias importadas de Irán, con platos emblemáticos como el kebab de Heura y el helado de pistacho.

Si te paseas por el barrio de Sants, concretamente bajando desde la plaza hacia la calle Olzinelles, te toparás con un sitio que es una auténtica joya. Se trata de Noush, un espacio que abrió sus puertas en el verano de 2025 y que se ha convertido rápidamente en el refugio favorito de los vecinos. No es solo un restaurante, sino que es uno de los pocos locales persas veganos en todo el mundo y, hasta la fecha, el único que puedes encontrar en suelo español.
Detrás de este proyecto tan especial están Ghazal Maghsoudi y Sahar Keshtzari, quienes junto al chef Jaime Hernández han logrado crear una atmósfera donde la hospitalidad del pueblo persa es la protagonista. Al entrar, las fotografías familiares en las paredes te hacen sentir que has llegado a casa de un amigo, eliminando cualquier barrera entre el cliente y el establecimiento para ofrecer una experiencia cercana y genuina.
Un oasis de sabor y tranquilidad

Aunque el interior es muy cálido, el verdadero tesoro de Noush es su terraza trasera con un jardín escondido. Es el rincón perfecto para disfrutar de una comida sin prisas, rodeado de verde y tranquilidad, lo que encaja a la perfección con una propuesta culinaria basada en sabores equilibrados y notas aromáticas. Aquí se huye de los tópicos; nada de picantes excesivos, sino una cocina donde las especias se trabajan con una precisión quirúrgica.
La filosofía del local es clara: quieren romper el mito de que la comida persa se resume en kebabs o que es necesariamente picante. En realidad, es una de las gastronomías más nutritivas y naturalmente vegetales que existen. Para lograr esa autenticidad, importan la mezcla de siete especias, la cúrcuma y la angélica directamente desde Irán, mientras que los productos frescos, como el café y el vino, se adquieren a productores locales de Barcelona.
La carta: Tradición persa convertida en arte vegetal

Pasar de una cocina basada en el cordero y los lácteos a un menú 100% plant-based ha sido un reto monumental, pero el resultado es sencillamente espectacular. Entre los platos que no te puedes perder destaca el kebab vegetal elaborado con Heura, que gracias a la técnica de marinado y el aroma de las especias, logra engañar incluso al paladar más carnívoro. También es imprescindible probar el Ghooreh Bademjan, un estofado de berenjena y tomate que nació para cubrir alergias y acabó siendo un éxito total.
Si buscas algo más sustancioso, el khoresht gheymeh es un guiso de guisantes amarillos que acompaña muy bien al arroz pilaf con azafrán. Para los más curiosos, el Meygoo Polo ofrece una versión vegetal de los langostinos del sur de Irán, utilizando «vegambas» marinadas en ajo y tamarindo, un plato que para el chef representa la felicidad y la superación.
Para picar, el menú ofrece una variedad de entrantes que invitan a compartir:
- Hummus casero muy sedoso acompañado de crudités y pan pita.
- Ensalada Shirazi, la clásica mezcla de pepino persa, tomate y cebolla con menta y limón.
- Baba ganoush y unas olivas persas marinadas con nueces, hierbas y melaza de granada.
Dulces finales y detalles que enamoran
La sobremesa en Noush es casi obligatoria. El gran desafío técnico del chef fue el Bastani Sonnati, un helado de azafrán y pistacho cuya cremosidad es tan sorprendente que muchos comensales se niegan a creer que sea vegano. Junto a él, el pastel del día es la opción ideal para cerrar la visita mientras disfrutas de una cerveza rubia de azafrán de la marca Cyrus.
El proyecto nació de la necesidad de Ghazal de compartir las recetas de su madre y crear un espacio de conexión. Desde el sencillo «Gato Patatas» (patatas, cebolla y cúrcuma) hasta los platos más elaborados, todo en Noush es comfort food cargada de nostalgia. El local abre de miércoles a domingo, con cenas los viernes y sábados, ofreciendo un precio medio muy razonable que oscila entre los 10 y 20 euros.
Este rincón en Sants consigue fusionar la esencia de Irán con la conciencia vegetal actual, ofreciendo una experiencia donde el sabor y la humanidad van de la mano. Es un lugar donde la comida sirve como puente cultural y donde cada plato cuenta una historia de familia, superación y respeto por la tierra, dejando una huella imborrable en quien busca una cocina honesta y cuidada.