- Madrid ofrece una combinación única de grandes museos, fundaciones y centros culturales con exposiciones de primer nivel durante todo el año.
- Las muestras abarcan desde arte clásico y moderno hasta fotografía, experiencias inmersivas, arte digital y propuestas familiares.
- Muchos museos cuentan con horarios gratuitos y sedes muy céntricas, lo que facilita organizar rutas culturales completas en pocos días.

La agenda cultural de Madrid es casi inabarcable: museos, centros de arte, fundaciones, instalaciones inmersivas, fotografía, pintura, arte digital… Si vienes unos días a la capital o vives aquí y no quieres perderte nada, conviene llegar con los deberes hechos y una buena lista de exposiciones apuntada. Entre tanto plan, es fácil que una muestra imprescindible se te escape.
A continuación encontrarás una guía muy completa de exposiciones en Madrid, construida a partir de lo que recomiendan distintos medios, hoteles, blogs y webs especializadas. Está pensada para que puedas organizar tu visita sin agobios, combinando grandes museos como el Prado, el Reina Sofía o el Thyssen con centros como CaixaForum, el Círculo de Bellas Artes o la Fundación Mapfre, además de propuestas inmersivas, instalaciones interactivas y experiencias pensadas para todos los públicos.
Las grandes joyas expositivas en los museos de Madrid

Empezamos por las exposiciones más potentes en los grandes museos, aquellas que, si tienes poco tiempo, deberían estar sí o sí en tu lista. Son muestras ambiciosas, con centenares de obras o piezas, que suelen venir acompañadas de catálogos, actividades paralelas y visitas guiadas.
Museo del Prado: fotografía, historia del arte y diálogos con los maestros
El Prado, además de sus colecciones permanentes, programa exposiciones temporales que exploran nuevas miradas sobre la historia del arte. Una de las más interesantes se centra en la relación entre artistas y cámara fotográfica en el cambio del siglo XIX al XX. Bajo el título “El universo del artista ante la cámara”, se analiza cómo los creadores de la época no vieron la fotografía como una amenaza, sino como una aliada para documentar sus talleres, obras, círculos artísticos e incluso su intimidad cotidiana.
En esta muestra aparecen figuras como Luis y Federico de Madrazo, Fernanda Francés o Mariano Fortuny, retratados en espacios cuidadosamente preparados, siguiendo los códigos de la época. Una de las piezas estrella es el retrato de María Luisa de la Riva en un estudio de pintura francés, que sirve para reivindicar el papel de las mujeres en los entornos artísticos de finales del XIX. Es una exposición ideal para quienes disfrutan con los entresijos del proceso creativo y el contexto social que rodea a los maestros del museo.
El Prado también se ha volcado en propuestas que vinculan arte contemporáneo e historia del arte, como “Juan Muñoz. Historias de Arte”, donde se examina cómo el escultor madrileño dialoga con los estilos artísticos del pasado. La exposición recrea el modo en que Juan Muñoz absorbía referencias de distintas épocas para componer sus obras, jugar con el espacio y crear esa atmósfera inquietante tan característica de su trabajo. Es una manera magnífica de entender cómo los artistas actuales conversan con los clásicos.
Museo Reina Sofía: vanguardia, arte vivo y grandes retrospectivas
El Museo Reina Sofía, especializado en arte contemporáneo, ofrece en cada temporada varias exposiciones de referencia. Una de las más completas se dedica a Alberto Greco, figura clave en la escena española de mediados del siglo XX. Greco, argentino de nacimiento, fue un agitador total: pintor, poeta, performer y fundador de lo que denominó Arte Vivo. La muestra reúne más de 200 piezas, entre dibujos, collages, pinturas y abundante documentación fotográfica de sus acciones en calles, vagones de metro y pueblos enteros.
La exposición permite seguir su trayectoria corta pero intensísima, y entender por qué influyó tanto en otros creadores y por qué sus intervenciones públicas supusieron una auténtica ruptura con la plástica tradicional. Si te interesa la performance, el arte conceptual y las prácticas artísticas más radicales, esta es una parada obligatoria.
Otro de los nombres clave que ha pasado por el Reina Sofía es Bruce Cooner, del que se han mostrado unas 250 obras que resumen su mirada a la sociedad estadounidense de posguerra. Esta retrospectiva combina pintura, escultura, cine, performance, dibujo y grabado, convirtiéndose en una exposición total que mezcla disciplinas y recorre varias décadas de producción artística. Muy recomendable para quienes quieran comprender la evolución del arte de la segunda mitad del siglo XX.
Museo Thyssen-Bornemisza: maestros europeos y atmósferas silenciosas
El Museo Thyssen se ha consolidado como un lugar perfecto para descubrir retrospectivas de grandes maestros internacionales. Una de las más llamativas está dedicada al pintor danés Vilhelm Hammershøi, con la exposición “El ojo que escucha”. Se trata de la primera gran muestra en un museo español centrada en su figura, que adelantó a creadores como Giorgio de Chirico o Edward Hopper en la representación de interiores silenciosos, vacíos y ligeramente inquietantes.
Las salas permiten sumergirse en un universo frío, onírico y minimalista, en el que predominan los espacios domésticos casi desnudos, recorridos por figuras femeninas que parecen moverse entre el sueño y la vigilia. También hay lugar para sus visiones de la arquitectura y el paisaje, siempre envueltas en una atmósfera de silencio casi sonoro, de ahí el juego con el título de la exposición.
En otra temporada, el Thyssen también ha albergado grandes préstamos internacionales como “Obras maestras de Budapest. Del Renacimiento a las Vanguardias”. En esta muestra, los visitantes pueden contemplar piezas de genios de la pintura como Durero, Rafael o Leonardo da Vinci, reunidas en Madrid de forma excepcional. Es de esas exposiciones que los aficionados a la historia del arte no se quieren perder, porque trae a la ciudad obras que normalmente solo se pueden ver en otros países.
Fundaciones y centros culturales de referencia

Más allá de los grandes museos estatales, Madrid cuenta con una red de fundaciones, ateneos y centros culturales que programan muestras de primer nivel. Muchas veces son ellos los que traen a la ciudad exposiciones dedicadas a figuras menos conocidas o a movimientos concretos, convirtiéndose en auténticos imprescindibles para el público más curioso.
Fundación Mapfre: pintura internacional, fotografía y vanguardias
La Fundación Mapfre, con sede en el Paseo de Recoletos, es uno de los lugares clave para ver grandes exposiciones de pintura y fotografía. Entre sus propuestas recientes destaca la muestra dedicada al pintor sueco Anders Zorn, “Recorrer el mundo, recordar la tierra”. La exposición repasa la vida y obra de este artista (1860-1920), cuya producción se inscribe en la tradición impresionista, con especial atención a la pincelada libre, el color y la luz.
Zorn fue muy reconocido en su tiempo tanto en Europa como en Estados Unidos, gracias a su dominio de la acuarela, el óleo y el grabado. La exposición se detiene especialmente en su etapa española, con escenas y ambientes pintados en ciudades como Sevilla, Granada o Cádiz, y muestra sus vínculos con artistas cercanos como Joaquín Sorolla o Ramón Casas. Una delicia para quienes disfrutan del retrato y del paisaje luminoso.
En la misma Fundación Mapfre, otra de las grandes retrospectivas recientes ha sido la de Raimundo de Madrazo, uno de los retratistas más elegantes de la alta sociedad de su época, y paradójicamente bastante olvidado. La muestra reivindica su importancia a través de obras que demuestran su habilidad para representar manos, pieles y tejidos con un refinamiento extremo. Es una oportunidad fantástica para redescubrir a un pintor que durante años permaneció en un segundo plano para el gran público.
La institución también ha impulsado proyectos más temáticos, como “1924. Otros surrealismos”, una exposición que celebra el centenario del primer manifiesto surrealista de André Breton analizando cómo el movimiento caló en España y Latinoamérica. Además de nombres consagrados como Dalí, la muestra saca a la luz artistas menos conocidos como Nicolás de Lekuona, Amparo Segarra y José Alemany, y pone el foco en creadoras como Remedios Varo o Maruja Mallo, fundamentales para entender el surrealismo desde una perspectiva más amplia.
CaixaForum Madrid: del arte antiguo al tatuaje y la ciencia ficción
CaixaForum, ubicado en el Paseo del Prado y reconocido por su llamativo jardín vertical —uno de los primeros de España y el de mayor superficie continua del mundo—, se ha convertido en un centro imprescindible para quienes quieren una programación variada: arte antiguo, moderno y contemporáneo, exposiciones inmersivas, ciencia, diseño y propuestas familiares.
Entre sus grandes exposiciones recientes se encuentra “Soy Asurbanipal. Rey del mundo, rey de Asiria”, organizada en colaboración con el British Museum. A través de una selección de objetos procedentes de sus colecciones, la muestra recrea la vida, el poder y el legado de Asurbanipal, uno de los hombres más influyentes del mundo conocido en el siglo VII a.C. La exposición muestra las luces y sombras de su reinado: la expansión militar del Imperio Asirio, su faceta bélica y violenta, pero también su papel como impulsor de las artes, del pensamiento y de las corrientes humanísticas de la época.
Otra propuesta singular es “Tattoo. El arte bajo la piel”, que reivindica el tatuaje como lenguaje artístico e identitario. La exposición recorre la historia de esta práctica milenaria, sus significados en diferentes culturas y su evolución hasta convertirse en un fenómeno global. Más de 240 obras muestran cómo el cuerpo puede funcionar como soporte artístico, con diseños, fotografías, herramientas tradicionales y testimonios que ayudan a entender por qué el tatuaje ha trascendido fronteras y clases sociales.
En el ámbito del cine y la moda, CaixaForum también ha acogido exposiciones como la dedicada a Jean Paul Gaultier, organizada junto a La Cinémathèque française. En ella se analizan los vínculos entre la gran pantalla y la alta costura, con trajes icónicos que han marcado la memoria colectiva a través de actrices, cantantes y películas míticas. Una maravilla para amantes del diseño, el vestuario y el séptimo arte.
Fundación Juan March, Palacio de Gaviria y otros espacios
La Fundación Juan March destaca por sus exposiciones rigurosas y muy bien documentadas. Un ejemplo es la dedicada a Lyonel Feininger, maestro de la Bauhaus, donde se presenta su trayectoria completa, desde sus inicios como caricaturista hasta su papel como figura clave de las vanguardias. La muestra ayuda a comprender mejor el cruce entre cubismo, expresionismo y arquitectura que caracteriza su obra.
El Palacio de Gaviria, convertido en espacio expositivo tras su rehabilitación, ha albergado muestras de gran repercusión como la de Maurits Cornelis Escher. Con unas doscientas obras, el recorrido invita a reflexionar sobre la relación entre arte, ciencia y matemáticas, con dibujos imposibles, juegos de perspectivas, teselaciones y espacios que parecen retorcerse. La exposición se completa con experimentos, zonas de juego y recursos didácticos para todas las edades, lo que la hace especialmente atractiva para familias.
Fotografía, guerra y memoria en Madrid

Si te apasiona la fotografía, Madrid es una ciudad ideal: aquí coinciden muestras históricas, retrospectivas de grandes maestros y propuestas más contemporáneas que exploran la imagen desde el documental hasta el arte conceptual. Varias de las exposiciones mejor valoradas giran precisamente en torno a la imagen fotográfica y su relación con la memoria.
Arturo Pérez-Reverte: fotografías de guerra en el Ateneo de Madrid
El Ateneo de Madrid ha presentado la primera exposición dedicada a las fotografías de guerra de Arturo Pérez-Reverte, antes de convertirse en novelista de éxito. La muestra se construye a partir de negativos originales que permanecieron guardados en cajas durante más de tres décadas, y que ahora salen a la luz para contar una década de conflictos entre 1974 y 1984.
El recorrido lleva al visitante desde Oriente Medio a los Balcanes, pasando por Angola o El Salvador, a través de imágenes duras pero profundamente humanas, que muestran tanto el sufrimiento como la resistencia y la vida cotidiana en medio del horror bélico. Además de su valor documental, la exposición sirve para entender mejor el trabajo de los reporteros de guerra y el impacto emocional que conlleva.
Leica, Robert Capa y un siglo de fotografía
Otra de las grandes citas fotográficas es “Leica. Un siglo de fotografía 1925-2025”, una exposición que celebra los cien años de la mítica marca alemana. En ella se reúnen más de 170 fotografías de autores estrechamente vinculados a estas cámaras, desde Steve McCurry —con su famosa “niña afgana”— hasta Alberto García-Alix, Elliott Erwitt, Ramón Masats y muchos otros nombres esenciales. La muestra permite seguir la historia del fotoperiodismo y la fotografía de autor a través de la mirada de quienes la construyeron.
En paralelo, otra exposición imprescindible para los amantes de la fotografía bélica es “Robert Capa. Icons”, en el Círculo de Bellas Artes. La selección recorre la carrera del gran fotoperiodista a partir de algunas de sus imágenes más reconocibles, tanto de frentes de guerra como de escenas más íntimas o de viaje. El famoso lema de Capa —“si tus fotos no son lo bastante buenas, es porque no estás lo bastante cerca”— sirve de hilo conductor a una muestra que acerca al público el riesgo y la intensidad de su trabajo.
Arte contemporáneo, instalaciones e inmersivos
Más allá de las exposiciones tradicionales, Madrid ofrece un buen número de propuestas inmersivas, instalaciones interactivas y muestras centradas en lo digital, pensadas tanto para públicos muy especializados como para quienes simplemente quieren vivir una experiencia distinta.
Stanley Kubrick, Max Ernst y el diálogo con el cine
Entre las muestras más comentadas se encuentra la dedicada a Stanley Kubrick en el Círculo de Bellas Artes, una retrospectiva que revisa la obra de uno de los directores de cine más influyentes del siglo XX. La exposición reúne objetos originales de rodaje, como la maqueta de la nave de “2001: A Space Odyssey”, la máquina de escribir de “The Shining”, claquetas, notas personales, fotografías y mucho más. Es un paseo detrás de las cámaras que muestra el perfeccionismo extremo y la capacidad visionaria de Kubrick.
En el mismo Círculo de Bellas Artes, la muestra “Max Ernst: surrealismo, arte y cine” explora el vínculo entre este artista fundamental y el universo cinematográfico. Con más de 300 obras —pinturas, esculturas, collages, películas y documentación audiovisual—, la exposición revela cómo Ernst influyó en el desarrollo del cine surrealista y experimental, y cómo su propia vida fue objeto de múltiples documentales. Perfecta para quienes disfrutan con propuestas que cruzan disciplinas.
Experiencias digitales, hiperconectividad y arte inmersivo
El Centro de Cultura Contemporánea Condeduque se ha convertido en uno de los refugios más interesantes para quienes buscan reflexionar sobre la era digital. En la exposición “Super Superlike: impulsos digitales y emotividad online” se abordan cuestiones como la hiperconectividad, la gestión de las emociones en redes sociales y la forma en que nuestras interacciones se han transformado con las plataformas digitales. Es una muestra que mezcla instalaciones, vídeo, sonido y participación del público.
En el mismo centro también se ha presentado “Rainmakers”, una instalación interactiva que, aunque no es una exposición en sentido clásico, se ha convertido en uno de los planes más comentados. La pieza invita a los visitantes a intervenir en el espacio y en el sonido, generando una experiencia sensorial que descoloca y fascina a partes iguales.
En el ámbito de las experiencias inmersivas, una de las más llamativas es “Cleopatra. La exposición inmersiva”, donde la vida de la última gran reina de Egipto se cuenta a través de hologramas, realidad virtual, metaverso y proyecciones 360º. El visitante recorre áreas expositivas que combinan piezas históricas, recreaciones digitales y recursos audiovisuales para viajar hasta Alejandría y entender la magnitud del personaje.
Algo similar sucede con propuestas como “Klimt” en Matadero Madrid (Nave 16), un viaje multisensorial y en 360º por la obra del pintor vienés, donde sus cuadros se proyectan a gran escala sobre paredes y suelos, acompañados de música y sonido envolvente. Es un plan ideal para quienes quieren acercarse al arte desde una experiencia visual y emocional intensa.
Arte, cuerpo y tecnología: de IKONO a Filip Custic
En la escena más contemporánea encontramos el trabajo de Filip Custic, conocido entre otros motivos por haber creado el universo visual del álbum “El Mal Querer” de Rosalía. En la exposición “Pi(x)el” en Espacio SOLO, el artista explora la relación entre cuerpo, identidad y tecnología a través de instalaciones y una escultura hiperrealista inspirada en la figura de la Virgen María, reinterpretada como alter ego de la artista y performer María Forqué. Esta pieza se concibe como un prototipo de futuro “wearable” que invita a cuestionar los límites entre persona, objeto y dispositivo.
Si lo que buscas es un espacio pensado para hacer fotos llamativas, IKONO Madrid ofrece salas inmersivas diseñadas como escenarios fotográficos, con instalaciones coloristas, luces, reflejos y texturas muy instagrameables. No es una exposición tradicional, pero se ha convertido en una de las opciones favoritas de quienes quieren vivir una experiencia visual divertida y distinta.
Arte clásico, diseño urbano y juguetes de nuestra infancia
La oferta cultural madrileña también abraza exposiciones que apelan a la nostalgia, al diseño cotidiano y a la vida urbana, así como grandes nombres de la pintura del siglo XX que dialogan con nuestro presente.
Warhol, Pollock, Matisse y otros gigantes del siglo XX
Diversas salas madrileñas han dedicado proyectos a figuras clave del arte moderno como Andy Warhol, Jackson Pollock, Henri Matisse o Francis Bacon. En la exposición “Warhol, Pollock y otros espacios americanos” se examina cómo ambos artistas, aparentemente opuestos, compartían la preocupación por los cambios en la tradición pictórica y por la transformación del paisaje cultural de su país. La muestra descubre facetas menos conocidas de sus carreras, como los inicios figurativos de Pollock o los aspectos más complejos y oscuros de Warhol.
La Fundación Canal, por su parte, ha presentado “Andy Warhol. Posters”, una de las colecciones más completas de carteles diseñados por el padre del pop art. Con 134 piezas, se recorre desde sus primeros trabajos comerciales hasta sus icónicos retratos de Marilyn Monroe, sus colaboraciones con grupos como The Rolling Stones o The Velvet Underground y otros proyectos que difuminaron las fronteras entre publicidad y arte.
Otras instituciones han programado exposiciones como “Chez Matisse. El legado de una nueva pintura”, que repasa la trayectoria del artista francés desde su primer autorretrato hasta la libertad formal de sus últimos cuadros y gouaches recortados. Esta muestra subraya la enorme influencia de Matisse en el desarrollo de las vanguardias y su vigencia en la actualidad.
En cuanto a Francis Bacon, el Círculo de Bellas Artes ha sido uno de los espacios que ha mostrado una selección de sus dibujos y trabajos sobre papel, arrojando luz sobre un aspecto menos difundido de su producción, pero fundamental para entender sus obsesiones y su manera de construir la figura humana.
Juguetes, metrópolis expresionistas y derechos digitales
Las exposiciones madrileñas también se acercan a temas más cotidianos y nostálgicos. “¡Me lo pido! Juguetes en el Madrid de nuestra infancia”, en el Complejo Cultural El Águila, propone un viaje al pasado a través de juguetes de latón, fotos, revistas y material audiovisual. Las distintas salas recrean escenarios como la habitación de muñecas o la mañana de Reyes, despertando recuerdos en los adultos y curiosidad en los más pequeños.
En el ámbito cinematográfico, la exposición “Expresionismo. Un arte de cine” revisita títulos cruciales como “El gabinete del Dr. Caligari” o “Metrópolis”, conectándolos con creadores contemporáneos como David Lynch o Tim Burton. El objetivo es mostrar cómo el expresionismo marcó un universo estético único, cuya influencia sigue viva en el cine actual. La muestra incluye 152 obras y fragmentos cinematográficos, ofreciendo un recorrido muy completo por este movimiento.
Por último, en el terreno de la cultura digital, la exposición “Hoy es un buen día para hablar de derechos digitales” indaga por qué compartimos nuestros datos personales en internet como si fueran caramelos, repitiendo contraseñas, subiendo fotos sin pensar demasiado y aceptando términos de uso sin leer. A partir de la Carta de Derechos Digitales de 2021, la muestra plantea preguntas incómodas sobre privacidad, vigilancia y control de datos, animando a los visitantes a reclamar sus derechos en el entorno online.
Exposiciones temáticas, colecciones reales y rutas por la ciudad
Además de las grandes citas, conviene tener presente que Madrid está repleta de museos especializados, palacios históricos y colecciones singulares que organizan exposiciones temporales de gran interés, muchas de ellas con franjas horarias de acceso gratuito.
Galería de las Colecciones Reales, palacios y monasterios
La Galería de las Colecciones Reales se ha convertido en un lugar clave para ver proyectos como “Sorolla, cien años de modernidad”, una exposición que reúne 77 obras del pintor valenciano para cerrar el centenario de su muerte. Además de sus escenas mediterráneas llenas de luz, se incluyen cuadros poco conocidos y algunos que nunca se habían mostrado en España, acompañados por un catálogo elaborado por especialistas en su obra.
Otros espacios históricos, como el Palacio Real, el Palacio Real de El Pardo, los monasterios de las Descalzas Reales y de la Encarnación o el Palacio de Liria, combinan sus colecciones permanentes con muestras temporales o visitas temáticas. Muchos de estos lugares ofrecen horarios gratuitos para ciudadanos de la UE y de Iberoamérica, normalmente en franjas de tarde.
Museos especializados: arqueología, moda, antropología y ciencias
La ciudad cuenta también con un buen puñado de museos temáticos que programan actividades y exposiciones: el Museo Arqueológico Nacional, el Museo del Traje, el Museo Nacional de Antropología, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, el Museo del Romanticismo, el Museo Sorolla, el Museo Lázaro Galdiano, el Museo Cerralbo, el Museo de América o el Museo Nacional de Artes Decorativas, entre otros.
Casi todos ellos ofrecen tramos horarios gratuitos en determinados días (por ejemplo, sábados por la tarde y domingos en muchos casos), lo que facilita organizar una ruta cultural de bajo coste. Conviene siempre consultar la web oficial antes de ir, ya que los horarios pueden variar según la época del año o por motivos puntuales.
Consejos prácticos para aprovechar las exposiciones en Madrid
Con tanta oferta, lo más sensato es planificar mínimamente tu ruta. Si vienes un fin de semana, puede ser buena idea centrarte en una zona: por ejemplo, el eje del Paseo del Prado (Prado, Reina Sofía, Thyssen, CaixaForum, Real Jardín Botánico y Galería de las Colecciones Reales) o el entorno de Gran Vía y Círculo de Bellas Artes, muy bien comunicado con otros centros.
Muchos hoteles del centro, como los que se sitúan cerca de la Puerta del Sol o de Gran Vía, se promocionan precisamente como base ideal para recorrer las mejores exposiciones de Madrid. Alojarte en esta zona te permite llegar a pie o en pocos minutos de metro a la mayoría de las sedes culturales importantes, ahorrando tiempo y complicaciones de transporte.
Otro truco interesante es combinar exposiciones de pago con las franjas gratuitas de los grandes museos: el Prado abre gratis parte de la tarde, el Reina Sofía y el Thyssen tienen también horarios sin coste, y muchos museos estatales son gratuitos determinadas horas del fin de semana. De este modo, puedes reservar el presupuesto para esas muestras temporales que te hagan más ilusión.
La capital también ofrece exposiciones en lugares menos tradicionales, como centros comerciales. Un ejemplo es la enorme exposición de construcciones Lego en el Centro Comercial Plaza Río 2, considerada una de las más grandes de Europa, donde incluso se busca la icónica escultura del Oso y el Madroño recreada con piezas de plástico. Es un plan diferente, perfecto para ir con niños o para quienes disfrutan con la cultura pop y el juego.
Al final, la clave está en asumir que es imposible verlo todo en un solo viaje y en elegir lo que más encaje contigo: desde el arte más clásico hasta las experiencias inmersivas, pasando por la fotografía bélica, los juguetes vintage, los grandes nombres del siglo XX o las reflexiones sobre derechos digitales. Gracias a esta mezcla única de museos de referencia, centros culturales, fundaciones y espacios alternativos, Madrid se consolida como una de las grandes capitales del arte en Europa.
La ciudad, el arte y una oferta inagotable
Entre la primavera que llena de flores los parques, las luces navideñas que abarrotan las calles en invierno y la vida cultural que no se detiene en ningún momento del año, Madrid se confirma como un destino perfecto para quienes quieren sumergirse en el arte y la creatividad. Desde el legado asirio de Asurbanipal hasta las atmósferas silenciosas de Hammershøi, pasando por los tatuajes, el surrealismo, el pop art, las instalaciones digitales y las grandes retrospectivas de cine y fotografía, la ciudad ofrece un recorrido completo por la historia visual de los últimos siglos.
Ya vengas buscando los grandes nombres —Sorolla, Warhol, Matisse, Escher, Bacon, Pollock, Kubrick, Max Ernst— o prefieras dejarte sorprender por artistas menos conocidos, la capital te permite trazar tu propia ruta entre museos, palacios, fundaciones y espacios alternativos. Con un poco de organización, aprovechando los horarios gratuitos y escogiendo bien dónde alojarte, es fácil encadenar varios días de exposiciones memorables en Madrid y salir de la ciudad con la sensación de haber viajado no solo en el espacio, sino también en el tiempo.
