- Espacio natural protegido caracterizado por depósitos travertinos y formaciones calcáreas junto al río Genil.
- Ruta de senderismo sencilla y accesible, ideal para familias, niños y mascotas.
- Entorno que combina atractivos geológicos con yacimientos prehistóricos y cuevas naturales.

Si te encuentras por la zona de Granada, hay un rincón que merece la pena visitar aunque sea una escapada rápida: el Monumento Natural Infiernos de Loja. Se trata de un paraje con un encanto especial donde la naturaleza ha hecho su magia, creando un paisaje que te deja con la boca abierta gracias a la erosión del agua sobre la roca.
Este lugar es básicamente un tramo del río Genil que se ha convertido en un museo geológico al aire libre. Lo que más llama la atención son esos depósitos travertinos, que son unas formas caprichosas de piedra caliza que se forman cuando los minerales del agua se precipitan, dibujando un escenario singular que no se ve todos los días.
Detalles técnicos de la excursión

Para los que planean la visita, lo mejor es saber que es una ruta lineal-circular muy sencilla. No hace falta ser un experto en montaña, ya que el desnivel acumulado es de apenas 29 metros y el tiempo estimado de caminata es de una hora y media. Es un paseo apto para niños y perros, y se puede realizar en cualquier estación del año sin problema.
- Ubicación: Localidad de Loja, provincia de Granada.
- Dificultad: Nivel fácil.
- Acceso: El camino está señalizado y permite la entrada de furgonetas o autocaravanas.
- Servicios: No hay fuentes en el recorrido, así que conviene llevar agua.
Cómo llegar y dónde aparcar

Para empezar la aventura, debes dirigirte a una pista situada justo al lado del Polideportivo Municipal de Loja. Allí encontrarás un aparcamiento bastante amplio donde caben vehículos de gran tamaño. Si usas el GPS, pon estas coordenadas: 37.16566, -4.14401, y llegarás sin perderte.
Recorrido detallado por el paraje
La caminata comienza bajando por la calle que pasa junto al colegio hasta alcanzar el Camino Molinillos. Esta pista es muy agradable ya que corre paralela al río y te regala unas vistas estupendas del río Genil y del imponente Pico Hacho. Durante el trayecto, notarás que el paisaje es precioso, aunque es una pena que el agua del río no esté del todo limpia debido a algunos vertidos de aguas residuales.
En un punto del camino, deberás tomar un desvío a la izquierda para seguir la orilla. Más adelante, te toparás con un puente colgante muy llamativo que cruza el río en una zona ancha. Ten en cuenta que, dependiendo de la época, puede que esté cerrado con alambradas o muy cubierto de vegetación, pero sigue siendo un punto visualmente atractivo.
Uno de los momentos fuertes son las escaleras talladas en la roca, que cuentan con peldaños de madera, cadenas y grapas metálicas para que la subida sea segura. Al llegar arriba, el mirador sobre los Infiernos te ofrece una panorámica increíble de todo el barranco. Además, no puedes irte sin visitar la Cueva de los Murciélagos, una oquedad impresionante llena de estalactitas y estalagmitas que se encuentra cruzando unas tierras de labor.

Interés geológico y cultural
El monumento abarca desde el salto de agua conocido como Cola de Caballo hasta la desembocadura del arroyo del Frontil. Además de las rocas carbonatadas, la zona es rica en biodiversidad de ribera y esconde tesoros históricos, como los yacimientos prehistóricos de La Esperanza y El Manzanil, que añaden un valor cultural enorme al entorno.

Recomendaciones gastronómicas y alojamiento
Si te apetece quedarte a dormir en Loja, tienes opciones muy variadas. Para quienes buscan lujo y relax, el Hotel El Mirador es la mejor opción gracias a su spa. Si prefieres algo más rústico y rodeado de verde, la Casa Marrojo Loja es un sitio estupendo que cuenta con piscina y sauna.
Para comer, Loja tiene bares donde se come de lujo. Dos sitios que destacan por su comida casera y tradicional son la Venta El Frontil y la Venta de San Rafael, esta última situada en Venta del Rayo, ideal para recuperar fuerzas tras la caminata.
Este destino combina la facilidad de una ruta llana con la espectacularidad de un barranco calcáreo, ofreciendo desde cuevas naturales y puentes hasta miradores elevados, todo ello complementado con una oferta gastronómica y hotelera muy completa en la localidad de Loja.