Guía Completa de las Islas de Portugal: Un Viaje por el Atlántico

Última actualización: septiembre 23, 2026
  • Exploración detallada de los tres archipiélagos principales: Madeira, Azores y las islas Berlengas.
  • Análisis de las islas habitadas y deshabitadas, destacando sus atractivos naturales, volcánicos y culturales.
  • Recomendaciones específicas sobre rutas de senderismo, playas paradisíacas y monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad.

Acantilados escarpados y aguas turquesas en la zona de Seixal, isla de Madeira, Portugal.

Cuando pensamos en visitar Portugal desde España, lo más habitual es tirar de coche y cruzar la frontera, ya que tenemos el país vecino prácticamente al lado. Sin embargo, hay que recordar que en su época dorada, Portugal fue una potencia marítima indiscutible que surcó todos los océanos buscando horizontes lejanos. Gracias a esa ambición exploradora, el país acabó extendiendo su soberanía sobre diversos archipiélagos, algunos pegados a su costa y otros perdidos en la inmensidad del Atlántico africano.

Aunque se calcula que Portugal posee cerca de 80 islas repartidas por el globo, la realidad es que solo unas 20 están habitadas y permiten desarrollar una vida normal o recibir turistas. La gran mayoría de los viajeros se quedan en lo más conocido, como las Azores o Madeira, pero hay rincones mucho más recónditos y mágicos que merecen una oportunidad, desde paraísos rocosos hasta islas de arena blanca que parecen sacadas de un folleto del Caribe.

ciudad más romántica de portugal
Related article:
La ciudad más romántica de Portugal y otros destinos para enamorarse

El Archipiélago de Madeira: Naturaleza Vertical

Paisaje exuberante de Sete Cidades en las Azores con hortensias azules en primer plano y la laguna al fondo.

Este grupo de islas fue alcanzado por los navegantes del infante D. Henrique a principios del siglo XV. La isla de Madeira es el corazón del grupo, definiéndose como una «isla vertical» debido a sus abruptos barrancos y montañas. Es el sitio ideal para quienes disfruten del senderismo, especialmente por sus famosas levadas, que eran antiguos canales de riego y ahora son rutas espectaculares. No te puedes perder el Pico do Areeiro y el Pico Ruivo, donde caminarás sobre las nubes, ni el Cabo Girão, que ofrece un balcón de cristal con vértigo asegurado. Para bañarse, lo mejor son las piscinas naturales de Porto Moniz y Seixal, formadas por la lava volcánica.

Si buscas algo más relajado, la isla de Porto Santo es la opción perfecta. A diferencia de su hermana mayor, es mucho más seca y tranquila, destacando una playa de arena dorada de unos 9 kilómetros con propiedades terapéuticas para los huesos. En su capital, Vila Baleira, se puede visitar la casa donde vivió Cristóbal Colón. Por otro lado, existen las islas Desertas, un santuario deshabitado donde la foca monje encuentra refugio y donde solo se puede acceder mediante permisos estrictos para observar la naturaleza en estado puro.

Las Azores: El Tesoro Volcánico del Atlántico

Vista aérea del Fuerte de São João Baptista en la reserva natural de las islas Berlengas, Portugal.

Situadas a unos 1.400 kilómetros de Lisboa, las Azores son nueve islas divididas en tres grupos. En el grupo oriental encontramos São Miguel, la más grande y conectada, famosa por sus lagos gemelos de Sete Cidades y las fumarolas geotérmicas de Furnas, donde se cocina el típico cozido. Santa María, la más cálida, sorprende con el Barreiro da Faneca, un paisaje de tierra roja que parece un desierto, y la Praia Formosa.

El grupo central es una mezcla de contrastes. Terceira destaca por Angra do Heroísmo, una ciudad renacentista Patrimonio de la Humanidad, y el Algar do Carvão, una chimenea volcánica que se puede visitar por dentro. Graciosa es la «isla blanca», un lugar pausado con molinos de cúpula roja y la imponente cúpula de la Furna do Enxofre. São Jorge es una cuchilla verde llena de fajas (llanuras costeras bajo acantilados) y quesos DOP, mientras que Pico alberga la montaña más alta de todo Portugal y viñedos plantados sobre lava negra.

Vista panorámica de la caldera volcánica en la isla de Faial, Azores, resaltando su naturaleza verde.

Finalmente, la isla de Faial, apodada la «isla azul» por sus hortensias, es un punto de encuentro para navegantes en la ciudad de Horta y ofrece el espectáculo geológico del volcán Capelinhos. En el grupo occidental, la isla de Flores es un paraíso de cascadas infinitas y vegetación exuberante, destacando la Rocha dos Bordões. La más pequeña y remota es Corvo, un volcán perfecto con un solo pueblo, ideal para quienes busquen el silencio absoluto y cielos estrellados.

Islas Berlengas y la Ría Formosa: Joyas cerca de la costa

Imponentes acantilados rojos y arena dorada en la Praia da Falésia, Algarve, Portugal.

No hace falta irse al medio del océano para encontrar el paraíso. A unos 10 kilómetros de Peniche se encuentran las islas Berlengas. La principal, Berlenga Grande, es una reserva de la biosfera UNESCO con aguas turquesas y el imponente fuerte de São João Baptista. Es un lugar rocoso, salvaje y perfecto para hacer snorkel o visitar la Gruta Azul, aunque el acceso está limitado para proteger el ecosistema.

Si bajamos al Algarve, en la Ría Formosa, encontramos islas que son el auténtico Caribe portugués. La isla de Culatra es un refugio de paz con espíritu marinero, mientras que la isla de Tavira es ideal para familias gracias a sus servicios y a la playa del Barril, famosa por su cementerio de anclas. También destacan la isla de Armona, donde no circulan coches y se camina entre casas bajas y pintorescas, y otras joyas como las islas de Fuseta y Farol, donde el agua es tan cristalina que invita a bucear en cualquier rincón.

Desde los bosques de la laurisilva en Madeira y las caldeiras multicolores de las Azores, hasta los fuertes encastrados en la roca de las Berlengas y las arenas blancas del Algarve, el territorio insular luso ofrece una diversidad asombrosa. Ya sea buscando la adrenalina de escalar el pico más alto del país, la cultura de ciudades históricas declaradas Patrimonio de la Humanidad o simplemente el relax en una playa virgen sin motores, estas islas representan la faceta más salvaje y auténtica de Portugal.