- Brasil registra récord histórico de turistas internacionales y un crecimiento cercano al 20% en la llegada de visitantes europeos.
- Portugal, Alemania, Reino Unido, Francia y España despuntan como mercados clave, apoyados en más rutas directas y mayor capacidad aérea.
- La oficina Visit Brasil en Lisboa, la inteligencia de datos y las alianzas con organismos internacionales impulsan la promoción en Europa.
- El aumento del gasto turístico, la creación de empleo y una mejor percepción de seguridad consolidan a Brasil como destino preferente para el viajero europeo.

El turismo internacional en Brasil vive un momento dulce y, dentro de ese auge, el viajero europeo se ha convertido en uno de los grandes protagonistas. En muy poco tiempo, el país ha pasado de estar en plena recuperación a firmar registros históricos tanto en número de llegadas como en ingresos, con crecimientos muy por encima de la media mundial. Buena parte de este salto se explica por una estrategia más profesionalizada, basada en datos y en las tendencias de viaje en la era post-covid y en una promoción mucho más agresiva en los principales mercados emisores de Europa.
Al mismo tiempo, la mejora de la conectividad aérea y la apertura de oficinas de promoción dedicadas en Europa, como la Visit Brasil Office (VBO) en Lisboa, han permitido que Brasil se acerque literalmente al público europeo. Nuevas rutas, más asientos disponibles y una imagen renovada del destino han sido clave para que millones de viajeros del viejo continente se animen a cruzar el Atlántico en busca de naturaleza exuberante, cultura, gastronomía y, por qué no decirlo, esa alegría tan característica del país.
Explosión del turismo europeo hacia Brasil
El papel de la oficina Visit Brasil en Lisboa ha sido determinante para disparar el flujo de turistas europeos hacia Brasil. En su primer año completo de funcionamiento, esta oficina, que coordina acciones en nueve mercados prioritarios de Europa, contribuyó a un aumento del 20% en el número de viajeros europeos que pisaron suelo brasileño. No se trata de un mero detalle simbólico: es la constatación de que una presencia física y estratégica en el continente europeo marca la diferencia.
Según los datos recopilados en el Portal de Datos de Embratur, 1.771.902 turistas europeos visitaron Brasil en 2025. Esto supone un incremento del 19,54% en comparación con el año anterior, una variación más que notable si tenemos en cuenta el contexto global. La tendencia positiva no se ha quedado ahí: en los dos primeros meses de 2026 se registraron 411.804 desembarques de visitantes procedentes de Europa, lo que equivale a un avance del 18,55% respecto al mismo periodo de 2025.
Este fuerte repunte no se produce de manera aislada, sino dentro de una recuperación turística generalizada en Brasil. Entre enero y febrero de 2026, el país superó por primera vez la barrera de los 2,6 millones de turistas internacionales en ese tramo del año, el mejor resultado de su historia para esos meses. Solo en febrero se contabilizaron 1.287.800 llegadas de visitantes extranjeros, la segunda mayor cifra jamás registrada para dicho mes, lo que confirma que el tirón del destino está lejos de ser algo puntual.
Aun así, si miramos el contexto mundial, Brasil todavía ocupa el puesto 53º en el ranking global por recepción de turistas. En 2022 recibió 3.630.000 visitantes internacionales, un salto notable respecto al año anterior, con un aumento de 2.884.000 turistas, es decir, un crecimiento del 386,6%. Tradicionalmente, el volumen más grande de llegadas procede de Argentina (37,74%), Estados Unidos (8,13%) y Chile (5,85%), pero el peso de Europa no deja de aumentar y se ha convertido en uno de los motores clave de la recuperación.
La combinación de estos factores refleja que Brasil se está reposicionando como un gran destino de largo radio para el viajero europeo. No solo por el volumen de llegadas, sino también por la calidad del gasto y por el efecto arrastre sobre otros mercados internacionales, que ven en el crecimiento europeo una pista clara del atractivo y la seguridad del destino.

Mercados europeos clave: Portugal, España, Alemania, Francia y Reino Unido
Dentro del mapa europeo, Portugal se ha consolidado como el principal emisor de turistas hacia Brasil en el arranque de 2026. Entre enero y febrero de ese año, llegaron 67.819 portugueses, lo que representa un incremento del 30% en comparación con el mismo periodo de 2025 y el mejor dato histórico desde que se inició la serie estadística en 2014. Esta evolución sitúa a Portugal a la cabeza del crecimiento en el mercado europeo y lo confirma como un socio estratégico de primer nivel.
Los datos de 2026 difundidos por el Ministerio de Turismo, Embratur y la Policía Federal señalan que, en el mercado europeo, Portugal registró un aumento del 29,7% en el número de turistas enviados a Brasil respecto al año anterior. Le siguen Alemania, con un repunte del 17%, Reino Unido, con un crecimiento del 14,5%, y Francia, con una subida del 8,6%. Esta lista deja claro que el interés de los grandes mercados del continente por Brasil va en aumento, tanto en países de fuerte vínculo histórico y cultural, como Portugal, como en potencias emisoras consolidadas como Alemania o Reino Unido.
El llamado Plan Brasis, estrategia de promoción internacional de Embratur, identifica cuáles son los mercados imprescindibles, los de crecimiento y los de oportunidad. Alemania, Francia, Portugal, Reino Unido y España se sitúan como mercados centrales para la proyección turística del país. Italia, Países Bajos y Suiza se catalogan como áreas de expansión con un gran potencial de desarrollo en los próximos años, mientras que Bélgica figura en el grupo de oportunidades, especialmente ligada a la apertura de nuevos vuelos directos.
En este contexto, España gana cada vez más peso como socio estratégico. En los últimos tres años, el número de turistas españoles que han viajado a Brasil se ha disparado un 92%, pasando de 83.700 visitantes en 2022 a 160.400 en 2025. Solo de 2024 a 2025, el incremento fue del 21%. Con estas cifras, España se ha convertido en el sexto mayor emisor europeo de turistas hacia Brasil, aunque todavía representa apenas el 1% del total de llegadas, lo que deja un margen de crecimiento enorme.
El presidente de Embratur, Marcelo Freixo, suele remarcar que Brasil ofrece al turista español mucho más que sol y playa. A la diversidad de paisajes se suman una gastronomía rica, una escena cultural vibrante y un elemento intangible pero muy potente en términos de imagen de destino: la alegría. Desde su perspectiva, la felicidad, el ambiente festivo y la hospitalidad brasileña son casi un “producto” más, al nivel de cualquier atractivo físico, y resultan especialmente atractivos para el viajero europeo que busca experiencias vitales más completas.
Crecimiento histórico del turismo internacional en Brasil

En el conjunto de mercados, Brasil está protagonizando uno de los mayores crecimientos turísticos del mundo. En 2025 recibió 9,3 millones de turistas extranjeros, la cifra más alta de su historia. El récord anterior databa de 2024, con 6,7 millones de visitantes, y nunca se había logrado superar la barrera de los 6 millones. El salto de un año a otro supone un incremento del 37%, porcentaje que, según ONU Turismo, es casi diez veces superior a la media mundial de crecimiento del turismo internacional.
Si comparamos con otros destinos en auge, Brasil se sitúa por delante de países como Egipto, Marruecos o las islas Seychelles en cuanto a tasa de crecimiento, e incluso supera a destinos de América Latina como Colombia. Estas cifras resaltan la capacidad de Brasil para atraer demanda en un momento en el que muchos mercados competidores también estaban reforzando su promoción internacional.
Buena parte de este éxito se refleja en el impacto económico. En 2025, los ingresos generados por el turismo internacional alcanzaron los 6.624 millones de euros. Solo en los primeros once meses del año, el gasto de los visitantes extranjeros ya había superado los 6.460 millones de euros, con un incremento del 8,4% respecto al mismo periodo de 2024. En el conjunto del ejercicio, el gasto de turistas foráneos llegó a unos 7.900 millones de dólares (alrededor de 7.268 millones de euros), lo que supuso un crecimiento del 7,1% frente al año anterior.
También la estacionalidad tradicional del destino se está reconfigurando. En diciembre de 2025, considerado el primer mes de la temporada alta, el turismo internacional generó 688 millones de dólares, cerca de 633 millones de euros, un 23% más que en noviembre del mismo año. Este impulso mensual confirma la fortaleza de la demanda extranjera en el tramo final del año, un periodo clave para destinos de sol, playa, naturaleza y grandes eventos como Brasil.
El aumento de visitantes y de gasto ha tenido un efecto notable en el mercado laboral. Actualmente, el turismo sostiene alrededor de 8,2 millones de puestos de trabajo en Brasil, entre empleos formales e informales, con la creación de unos 222.000 nuevos puestos formales solo en 2025. El sector se consolida así como uno de los grandes motores de la economía brasileña, con capacidad para dinamizar tanto grandes centros urbanos como regiones menos desarrolladas que ahora se integran en las rutas turísticas.
El empuje específico del mercado europeo
Dentro de esa ola de crecimiento global, el turismo europeo ha sido uno de los segmentos que más se ha disparado. En los últimos tres años, la llegada de viajeros procedentes de Europa aumentó un 96,5%, pasando de 901.600 visitantes en 2022 a una previsión de 1,8 millones en 2025. Solo entre 2024 y 2025, el salto fue del 19,57%, lo que confirma la consolidación de Europa como uno de los pilares de la estrategia internacional de Brasil.
Esta evolución no solo se mide en cantidades, sino también en la diversificación de los perfiles. El viajero europeo que aterriza en Brasil ya no es únicamente el turista de sol y playa, sino también el amante del ecoturismo, el observador de fauna, el aficionado a la cultura urbana o el viajero gastronómico. Amazonas, Mata Atlántica, Rio de Janeiro, São Paulo, Curitiba, el Nordeste o el Pantanal permiten articular productos turísticos muy distintos, que se adaptan a gustos, presupuestos y temporadas variados.
Desde Embratur se ha apostado por una estrategia de segmentación basada en inteligencia de datos. La creación de un centro de análisis de información permite saber con precisión cuántos turistas llegan, desde dónde, en qué momento del año y cuánto gastan. Con ello, se pueden diseñar campañas específicas para cada mercado europeo, afinando mensajes y canales, e incluso recomendando destinos concretos dentro de Brasil según las preferencias del público objetivo.
Este enfoque data driven se combina con una intensa agenda de acciones presenciales en Europa. En los últimos 12 meses, el equipo de Embratur ha realizado 18 misiones internacionales, ha participado en 140 acciones promocionales y ha mantenido más de 600 reuniones con socios del sector turístico. La coordinación desde la oficina Visit Brasil en Lisboa ha sido clave para optimizar estos esfuerzos, centralizar la interlocución con turoperadores, aerolíneas y agencias, y adaptar los mensajes a cada mercado.
Además, instituciones internacionales como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han resaltado el valor del turismo como herramienta de desarrollo socioeconómico. El representante del PNUD en Brasil, Claudio Providas, subraya que la colaboración entre el organismo y Embratur en la oficina de Lisboa demuestra que invertir en un turismo sostenible y bien gestionado genera resultados tangibles. En apenas un año de trabajo conjunto, el flujo de turistas europeos hacia Brasil se incrementó un 20%, impulsado por el uso inteligente de datos, la presencia en mercados clave y el refuerzo de las cadenas de producción turística.
Conectividad aérea y nuevas rutas entre Brasil y Europa
Uno de los factores más decisivos en el aumento de turistas europeos ha sido la ampliación de la conectividad aérea entre Brasil y el continente. Actualmente existen 38 rutas directas que enlazan ciudades brasileñas con diferentes destinos europeos. En 2025 se operaron 16.601 vuelos en estas conexiones, un 10,2% más que en 2024, y para 2026 se prevé alcanzar los 17.820 vuelos. Paralelamente, la oferta de asientos creció un 9,8%, hasta llegar a los 5,1 millones de plazas disponibles.
En el caso concreto de España, la malla de rutas se ha densificado de forma notable. Hay seis conexiones directas que unen ciudades brasileñas como São Paulo, Río de Janeiro, Salvador, Recife y Fortaleza con Madrid y Barcelona. El número de vuelos pasó de 2.046 en 2024 a una proyección de 2.672 en 2025, lo que representa un incremento del 30%. Este refuerzo ha facilitado tanto la llegada de españoles a Brasil como la de brasileños a España, potenciando el intercambio turístico en ambas direcciones.
El presidente de Embratur insiste en que la ampliación de la red aérea es determinante para el posicionamiento internacional de Brasil. Geográficamente, el país está separado por un océano tanto de Europa como de Estados Unidos, y además es un territorio de dimensiones continentales, aproximadamente dos veces el tamaño de Europa. Sin vuelos directos suficientes y sin buena conectividad interna, resulta mucho más difícil traducir el interés del turista europeo en reservas efectivas.
São Paulo se mantiene como la principal puerta de entrada aérea internacional al país, con dos aeropuertos que gestionan buena parte del tráfico. Sin embargo, la mayoría de los viajeros internacionales no se quedan únicamente en esta metrópolis, sino que la utilizan como hub para continuar su viaje hacia otros puntos de interés: Cataratas del Iguazú, Amazonas, el litoral del Nordeste o grandes ciudades culturales y de negocio.
Para facilitar los desplazamientos internos, se han puesto en marcha herramientas como el Azul Brazil Air Pass, un pase que permite combinar varios vuelos domésticos con una única tarifa. Los precios parten de unos 408 euros para itinerarios de hasta cuatro destinos y una estancia máxima de 14 días, y pueden llegar a unos 511 euros para rutas con hasta ocho destinos y una permanencia de hasta 30 días, siempre en vuelos operados por la aerolínea Azul. Este tipo de productos es especialmente atractivo para el turismo europeo, acostumbrado a recorrer varios puntos de un mismo país o región en un solo viaje.
Impacto económico, seguridad y percepción del destino
Más allá de las cifras de llegadas, el turismo europeo aporta un gasto de calidad y contribuye a diversificar la economía brasileña. El visitante procedente del continente acostumbra a permanecer más días en el destino y a combinar distintos tipos de productos turísticos, desde grandes ciudades a enclaves naturales, pasando por experiencias gastronómicas, culturales y de ocio nocturno. Esto se traduce en un mayor impacto en distintas ramas de actividad: hostelería, restauración, transporte, comercio, actividades de aventura, etc.
En cuanto al comportamiento del gasto, los turistas españoles que viajan a Brasil desembolsan una media de 1.233,54 euros durante su estancia. Por su parte, los brasileños que visitan España gastan de media unos 1.928 euros, lo que evidencia un flujo turístico de alto valor entre ambos países. Este intercambio beneficia tanto a la economía brasileña como a la española y refuerza la relación bilateral en el ámbito turístico.
La cuestión de la seguridad, a menudo objeto de debate cuando se habla de Brasil, también forma parte del discurso oficial y de la estrategia de promoción. Marcelo Freixo defiende que el país es seguro y que el turismo contribuye directamente a mejorar la seguridad urbana. Cuanto mayor es el flujo de visitantes, más presencia policial, más gente en la calle y más actividad económica hay, lo que genera entornos más vigilados y dinámicos. En una encuesta realizada a turistas internacionales que visitaron Río de Janeiro en 2024, el 95% afirmó que volvería a la ciudad y que la recomendaría como destino, un indicador clave de satisfacción y percepción positiva.
Este nivel de aprobación sugiere que, una vez en el país, el viajero europeo suele encontrar una experiencia bastante más segura y confortable de lo que muchas veces imaginaba. La mejora de infraestructuras, la profesionalización del sector y la presencia de grandes eventos culturales y deportivos contribuyen a esa imagen renovada. Además, el componente humano —la hospitalidad brasileña y la sensación de “estar en casa” pese a la distancia— juega un papel fundamental en la fidelización del turista.
Por último, hay un elemento intangible pero muy potente: la alegría como seña de identidad del destino. Desde Embratur se insiste en que el principal “producto de exportación” de Brasil no es el café, sino la alegría. Para el viajero europeo, sometido a menudo a ritmos de trabajo intensos, el viaje a Brasil se percibe no solo como unas vacaciones, sino como una experiencia vital que combina descanso, descubrimiento cultural y una dosis extra de felicidad. Y esa mezcla, al final, es uno de los grandes argumentos que explican por qué cada vez más turistas europeos eligen Brasil para sus próximas escapadas.
Todo este conjunto de datos y tendencias apunta a que Brasil ha logrado reposicionarse con fuerza en el radar del viajero europeo, combinando un crecimiento de llegadas sin precedentes, un impulso notable del gasto turístico, una conectividad aérea en expansión y una imagen de destino cada vez más ligada a la seguridad, la diversidad y la calidad de la experiencia. Si mantiene esta línea de trabajo basada en la inteligencia de datos, la colaboración internacional y la mejora constante de infraestructuras, el potencial para seguir captando turistas europeos en los próximos años es enorme.
