- El turismo genera más de 11.166 millones de dólares en divisas y es ya el segundo sector que más moneda extranjera aporta a Colombia.
- La mayor parte de los ingresos proviene del gasto en viajes, con fuerte crecimiento del transporte aéreo y del flujo de visitantes no residentes.
- Las divisas turísticas superan ampliamente a las exportaciones de café y carbón y se acercan al valor de las exportaciones de petróleo.
- El sector impulsa el empleo y el desarrollo regional, aunque requiere mejorar competitividad, infraestructura, conectividad y seguridad.

En los últimos años, Colombia se ha colado en el grupo de grandes potencias turísticas de la región, no solo por el número de viajeros que llegan, sino sobre todo por el volumen de dinero extranjero que entra al país gracias a esta actividad. Lo que hace no tanto se veía como un sector complementario, hoy es un auténtico motor económico que compite de tú a tú con los productos de exportación más tradicionales.
Los datos oficiales muestran que el turismo ya es el segundo generador de divisas de Colombia, solo por detrás del petróleo y muy por encima de actividades históricas como el café o el carbón. Las cifras hablan por sí solas: más de 11.166 millones de dólares en 2025 procedentes de viajes y transporte aéreo de pasajeros, millones de visitantes no residentes y un crecimiento sostenido que está cambiando la estructura de los ingresos externos del país.
Cuántas divisas genera el turismo en Colombia y cómo ha evolucionado
El gran salto del turismo colombiano se refleja claramente en la curva de crecimiento de las divisas asociadas a los viajes internacionales y al transporte aéreo de pasajeros. Según los datos divulgados por ProColombia, ANATO, el Banco de la República y el DANE, el país ha encadenado tres años de incrementos continuos que han llevado al sector a niveles históricos.
Al cierre de 2025, Colombia registró ingresos por 11.166 millones de dólares en divisas vinculadas al turismo, concretamente por los conceptos de transporte aéreo de pasajeros y viajes. Esta cifra supone un avance de en torno al 9,3‑9,4 % respecto a 2024, cuando se habían contabilizado unos 10.203 millones de dólares, y confirma que la recuperación pospandemia no ha sido un simple rebote coyuntural, sino una tendencia sólida.
Si se mira algo más atrás, en 2023 las divisas turísticas rondaban los 8.938 millones de dólares. En tan solo tres ejercicios se ha pasado de esos casi 8.940 millones a más de 11.166 millones, lo que implica un crecimiento acumulado muy notable. La secuencia 2023‑2024‑2025 muestra un comportamiento claramente ascendente, con subidas interanuales fuertes que consolidan al turismo como una fuente de moneda extranjera cada vez más relevante.
Este comportamiento positivo se traduce en que el turismo ha dejado de ser un sector accesorio dentro de la estructura económica colombiana. Los gremios y las autoridades económicas coinciden en que las exportaciones de servicios turísticos se han convertido en una pieza clave para sostener la balanza de pagos, especialmente en un contexto en el que otros sectores, como el petrolero, están registrando caídas en sus ingresos externos.
En palabras de responsables del sector, la senda de crecimiento observada entre 2023 y 2025 evidencia un cambio estructural: los viajes internacionales aportan cada vez más dólares y contribuyen a reducir la dependencia del país de las industrias extractivas, tradicionalmente dominantes.

Desglose de los ingresos: viajes y transporte aéreo de pasajeros
Dentro de esos 11.166 millones de dólares generados en 2025, la mayor parte del dinero tiene un origen muy claro: el gasto directo de los turistas internacionales en Colombia. Es decir, la plata que dejan en alojamiento, restauración, transporte interno, compras, ocio y actividades turísticas.
De acuerdo con las cifras divulgadas por ANATO basadas en información del Banco de la República y del DANE, unos 9.426,97 millones de dólares corresponden al rubro de viajes. Este componente, que recoge el gasto total de los visitantes no residentes durante su estancia en el país, creció alrededor de un 8,4 % frente a 2024, consolidando su peso dentro del total de divisas turísticas.
Por su parte, el transporte aéreo internacional de pasajeros aportó alrededor de 1.739,15 millones de dólares en 2025. Aunque en términos absolutos representa una fracción menor respecto al gasto en viajes, es el segmento que más rápido está creciendo: el incremento interanual se sitúa en torno al 14‑14,3 %, impulsado por la ampliación de la conectividad aérea, la apertura de nuevas rutas y el mayor flujo de viajeros internacionales que entran y salen del país.
En conjunto, estos dos componentes confirman que el turismo colombiano combina un gasto fuerte en destino con un transporte aéreo cada vez más dinámico. La mejora de la conectividad —particularmente con mercados emisores clave como Estados Unidos— ha sido crucial para atraer turistas de mayor poder adquisitivo, que tienden a permanecer más días y a consumir más servicios en las distintas regiones.
Además, el desglose deja claro que el grueso de las divisas se queda directamente en la economía local, a través de empresas de alojamiento, restaurantes, comercios, operadores turísticos y otros negocios que atienden al viajero. Esta característica convierte al turismo en una herramienta especialmente potente para dinamizar economías regionales y generar empleo, tanto formal como informal.
Turismo como segundo generador de divisas: comparación con café, carbón y petróleo
Uno de los aspectos más llamativos del nuevo escenario es que el turismo ya ha superado ampliamente a sectores exportadores históricos como el café y el carbón. Lo que hace apenas una década parecía impensable se ha vuelto la nueva normalidad: las divisas que entran por turismo duplican o rebasan con holgura las de estos tradicionales motores de exportación.
En 2025, las exportaciones de café generaron en torno a 5.788,2 millones de dólares, mientras que las de carbón se situaron cerca de los 4.901 millones de dólares (en algunas estimaciones se redondean a unos 4.900 millones). Frente a estas cifras, los 11.166 millones de dólares vinculados al turismo dejan clara la brecha: el sector de los viajes aporta más del doble que el carbón y bastante más que el grano, que durante décadas fue el símbolo de las exportaciones colombianas.
Este cambio de jerarquía, tal y como han señalado portavoces de ANATO, refleja una transformación profunda en la estructura de los ingresos externos del país. El peso relativo de las industrias extractivas se reduce, al tiempo que gana relevancia una economía de servicios basada en la experiencia, la hospitalidad y la puesta en valor del patrimonio natural y cultural.
Si se compara con el petróleo, que sigue siendo el principal generador de divisas, la distancia también se ha acortado de forma llamativa. En 2025, las exportaciones de petróleo y sus derivados aportaron cerca de 12.482 millones de dólares, pero con una caída de alrededor del 17 % respecto al año anterior. En paralelo, el turismo creció hasta alcanzar el equivalente a cerca del 89 % del valor de esas exportaciones petroleras.
Este dato significa que por cada dólar que entra por petróleo, el turismo ya está generando casi 0,9 dólares. Y lo hace, además, con un impacto territorial mucho más distribuido: mientras el petróleo se concentra en determinadas zonas y empresas, las divisas asociadas a los viajes se reparten entre múltiples departamentos, ciudades y destinos emergentes, contribuyendo a una distribución más equilibrada de la riqueza.
Para muchos analistas, esta convergencia entre turismo y petróleo es clave para la estabilidad del peso colombiano. Al diversificar las fuentes de divisas, el país reduce su vulnerabilidad ante los ciclos de precios internacionales de las materias primas y gana margen de maniobra en política económica.
Flujo de visitantes no residentes y perfil de los viajeros
Detrás de esas cifras de divisas hay un volumen muy relevante de personas que cruzan la frontera cada año. Entre agosto de 2022 y diciembre de 2025, Colombia recibió más de 22 millones de visitantes no residentes, un dato que representa un crecimiento de alrededor del 120,5 % frente al mismo tramo temporal del gobierno anterior. Se trata del registro más alto hasta la fecha en ese periodo comparable.
Solo durante 2025, y según las cifras preliminares publicadas, llegaron al país 6.496.434 visitantes no residentes. De ese total, 4.677.267 correspondieron a extranjeros no residentes, es decir, turistas y viajeros internacionales que representan aproximadamente el 72 % de las llegadas. Este segmento creció alrededor del 3,8 % frente a 2024, lo que indica que, aunque el ritmo se modera ligeramente, el flujo sigue en expansión.
El resto del volumen de visitas lo conforman principalmente colombianos residentes en el exterior que regresan temporalmente al país. En 2025, este grupo rondó las 1.498.600 personas, equivalente a algo más del 23 % del total de visitantes no residentes. Aunque en términos estadísticos se contabilizan como “no residentes”, su patrón de gasto puede diferir del turista puramente internacional, pero también aportan divisas al pagar alojamiento, transporte y consumo interno.
Dentro del turismo receptivo, el segmento de cruceristas también ha cobrado protagonismo. En 2025 se contabilizaron unos 320.567 viajeros que llegaron al país a bordo de cruceros, lo que supone un crecimiento cercano al 4,3 % respecto al año anterior. Este tipo de turismo beneficia de forma especial a los puertos del Caribe colombiano y a los destinos costeros que forman parte de las rutas de las navieras internacionales.
Según las autoridades y los gremios, el comportamiento de las divisas indica que cada viajero gasta más y deja un mayor valor agregado en el país. No se trata solo de atraer a más personas, sino de captar un perfil de visitante con mayor capacidad de consumo, interesado en experiencias de naturaleza, cultura, gastronomía y turismo comunitario, que tiende a utilizar servicios formales y a permanecer más tiempo en destino.
Principales destinos y comportamiento por regiones
El auge de las divisas por turismo también se observa al analizar qué regiones concentran la mayor parte de las llegadas internacionales. Aunque los datos varían según el periodo considerado, entre enero y octubre de 2025 se puede dibujar un ranking bastante claro de los destinos más demandados por los visitantes extranjeros.
En primer lugar se sitúa Bogotá, que recibió alrededor de 1,5 millones de turistas internacionales en esos meses. La capital actúa como principal puerta de entrada al país, gracias a su aeropuerto internacional y a su amplia oferta de negocios, cultura y ocio urbano. Muchas rutas internacionales tienen a Bogotá como punto de conexión, lo que favorece la concentración de llegadas.
En segunda posición aparece Antioquia, con cerca de 1 millón de visitantes internacionales. Medellín y su área metropolitana se han consolidado como un destino muy atractivo tanto para el turismo vacacional como para el de negocios y eventos, además de convertirse en uno de los grandes polos del turismo de experiencias urbanas y de naturaleza cercana.
El tercer lugar en este ranking lo ocupa Bolívar, con más de 700.000 viajeros internacionales, impulsado principalmente por Cartagena de Indias y otros destinos de sol y playa del Caribe colombiano. El encanto histórico de la ciudad amurallada, sumado a la oferta de cruceros y a la conectividad aérea directa con múltiples mercados, explica su fuerte posicionamiento.
Junto a estos destinos consolidados, varias regiones emergentes experimentan crecimientos muy llamativos en la llegada de turistas extranjeros. Territorios como Chocó, La Guajira o Vichada registran incrementos cercanos al 100 % frente al mismo periodo de 2024, impulsados por la búsqueda de turismo de naturaleza, comunidades indígenas, experiencias auténticas y paisajes poco masificados.
Otros departamentos, como Norte de Santander, San Andrés, Córdoba, Casanare y Nariño, también muestran subidas notables, con variaciones que rondan el 24‑45 % según el caso. Estas cifras sugieren que la expansión del turismo internacional en Colombia ya no se concentra exclusivamente en los grandes polos tradicionales, sino que se empieza a repartir por el territorio, con efectos positivos sobre economías locales que antes quedaban al margen.

Impacto económico y laboral del turismo en Colombia
Más allá de los números macro de divisas, el turismo tiene un efecto directo y muy visible sobre el empleo y la actividad productiva. En los últimos años, el sector ha logrado superar la barrera de los 900.000 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos, según las estimaciones presentadas en espacios como la Vitrina Turística de ANATO.
Los ingresos en dólares que aportan los viajeros se traducen en ocupación hotelera, demanda de servicios de restauración, contratación de guías, conductores, personal de agencias de viajes y operadores logísticos, además de dinamizar actividades complementarias como la artesanía, el comercio minorista o los servicios culturales. Es una cadena larga en la que cada eslabón recibe una parte de ese flujo económico.
La presidenta ejecutiva de ANATO, Paula Cortés Calle, ha insistido en que el turismo demuestra año tras año su peso en la economía colombiana, al mantener una senda de crecimiento sostenido y al superar ampliamente a actividades que históricamente habían liderado la generación de divisas. Tanto en 2024 como en 2025 el sector encadenó incrementos de dos dígitos o cercanos, reforzando la idea de que se trata de un fenómeno estructural.
Las divisas que entran por turismo no solo mejoran las cuentas externas del país, sino que contribuyen a estabilizar ingresos fiscales y a sustentar programas de inversión pública en regiones con alta vocación turística. Al mismo tiempo, fortalecen la capacidad de muchas comunidades para desarrollar proyectos propios de turismo rural, comunitario o de naturaleza que, bien gestionados, pueden convertirse en alternativas sostenibles frente a actividades menos respetuosas con el entorno.
En paralelo, el sector turístico actúa como escaparate internacional para la marca país. Cada visitante que regresa a su lugar de origen con una buena experiencia se convierte en un potencial prescriptor que recomienda el destino a familiares y amigos, lo que genera un efecto multiplicador que no siempre se refleja de inmediato en las estadísticas, pero que a medio plazo refuerza la demanda y, por tanto, las divisas.
Retos, políticas públicas y competitividad del sector
A pesar del buen momento que muestran los números, el turismo colombiano se enfrenta a varios retos si quiere mantener y potenciar su papel como segundo generador de divisas. Los propios gremios han recalcado la necesidad de mejorar la competitividad del país frente a otros destinos de la región que compiten por los mismos mercados emisores.
Uno de los puntos más mencionados es la carga tributaria sobre los tiquetes aéreos y ciertos servicios turísticos. Desde ANATO se ha realizado un llamado reiterado al Gobierno para reducir el IVA aplicado a los billetes de avión y a productos turísticos específicos, con el argumento de que una rebaja fiscal podría dinamizar la demanda interna, abaratar el acceso a los destinos nacionales y reforzar el posicionamiento de Colombia en el mapa internacional.
La competitividad también pasa por seguir invirtiendo en infraestructura turística y en conectividad aérea, especialmente hacia regiones con gran potencial natural pero todavía con limitaciones de acceso. Carreteras en mejor estado, aeropuertos con mayor capacidad, puertos acondicionados para cruceros y servicios básicos de calidad son requisitos imprescindibles para que la experiencia del visitante sea positiva y para que los operadores internacionales mantengan su apuesta por el país.
La seguridad es otro eje fundamental. Garantizar condiciones adecuadas en zonas rurales y destinos de naturaleza se ha vuelto una prioridad para que el aumento de visitantes no se vea frenado por percepciones de riesgo. Los planes de refuerzo de la seguridad y la recuperación ambiental en parques naturales y áreas protegidas, como se ha visto en el caso del Parque Tayrona, forman parte de esta estrategia de equilibrio entre conservación y turismo.
Por último, los actores del sector insisten en la importancia de mantener una promoción internacional eficaz y bien segmentada, enfocada a perfiles de viajeros de alto gasto que valoran experiencias diferenciadas. Estados Unidos se mantiene como el principal país de origen de los turistas internacionales que llegan a Colombia, y consolidar y diversificar mercados emisores (Europa, otros países de América y nuevos nichos) será clave para seguir aumentando tanto el número de llegadas como el ticket medio de gasto.
Todo este entramado de cifras, tendencias y desafíos muestra que el turismo se ha convertido en una pieza central del rompecabezas económico colombiano. Las divisas que genera superan a las de algunos de los sectores más emblemáticos del país, se acercan cada vez más a las del petróleo y se distribuyen por el territorio impulsando empleo y desarrollo local. El reto ahora es sostener esa dinámica con políticas inteligentes, más competitividad y una apuesta clara por la sostenibilidad que permita que este motor siga arrancando dólares del exterior sin agotar los atractivos que lo hacen posible.